Jarana Crítica: Los "Cristianos"contra Porky

Oswaldo Calle Talavera. Analista Político

La candidatura de Rafael López Aliaga tiene baches. En los últimos días ha tenido un ataque, que parece concertado, contra su vicepresidenta Norma Yarrow. El ataque es desde dentro de casa y el líder de Renovación Popular se reafirma en su respaldo y pide respeto por su decisión. 

La verdadera razón de este desencuentro parece ser religioso. López Aliaga ha cultivado y recibido apoyo del conservadurismo duro y en gran medida integrado por la población cristiano evangélica del país. Desde su campaña anterior ha dado espacio en curules y cargos a miembros de la comunidad evangélica. Y el respaldo ha sido fiel hasta hace poco.

López Aliaga decide llevar en su fórmula presidencial a Norma Yarrow y Jhon Ramos Malpica. Ambos católicos, que subrayan su fe y sientan una posición política y no fanática dentro del partido. 

El bloque «cristiano» pretendía tener una participación en la fórmula presidencial, estaba esperando una vicepresidencia y apostaban por Muñante. Pero López Aliaga decide por Yarrowy hoy la defiende de los ataques abiertos que recibe de medios casi fanáticos. 

Hay un factor que no debería ser de importancia, pero para los aliados de Renovación Popular, les es irritante. Se le ha señalado a Norma Yarrow de esconder su lesbianismo, ella ha sido enfática en su heterosexualidad, pero este tema, que no debería importar a nadie más que a ella, es el motivo de cuestionamiento por el ala conservadora y religiosa del partido. Ellos, en un interés bobo por la sexualidad ajena, demuestran que el país no ha avanzado en algunos aspectos de discriminación.      

Los cristianos (no católicos), 20 % en el país, tienen líderes de opinión y periodistas que condicionan su voto. Medios como Bethel y Resurge son bastiones desde donde se hace política con la religión y los valores que dicen encerrar como condicionante. 

El ambiente en el sector conservador está movido. López Aliaga debe convencer a los que fueron sus aliados que lo sigan apoyando y cerrar al sector que levanta las manos juntas y dice «con mis hijos no te metas». 

Hay un factor más que podría influir en la votación y que cambiaría el panorama electoral de una derecha que parece partida. El retiro de Butters a su candidatura y la renuncia a su partido Avanza País, puede favorecer a López Aliaga, y el rencor de Butters con su expartido podría hacer que el comunicador conduzca su preferencia y su poder mediático a otra tienda, que le haga hacer lo que mejor sabe hacer: publicidad. Y que el fracaso de su candidatura se convierta en un acto de beneficio para quien hace pocos días llamaba su tío opositor. 

Butters ha perdido, en su momento pechó a su tío Rafael, no ganó las internas de su partido, su candidatura nunca pasó del 1% y su rechazo en Puno fue un termómetro para su aprobación a nivel Nacional. El primer intento político de Butters fue un fracaso.

López Aliaga hoy mira cómo mover sus fichas y expectante, llamará a los candidatos a congresistas que son cristianos, a que convenzan a su público y votantes, que la fe y Dios, los une. Los que tienen dogmas de fe también se pelean y parece que no tienen vergüenza de mostrarlo públicamente.

Hace pocos días López Aliaga acusó al periodista Escajadillo, personaje que es cristianoevangélico, de cometer simonía, por el uso de la religión para tener rating y por los constantes ataques a su candidatura y a Norma Yarrow.

Entendemos que la simonía es la deliberada voluntad de la compra o venta de lo espiritual por medio de bienes materiales. La enciclopedia Católica Digital señala que, aunque se considera un pecado específico, en cierto modo la simonía podría reducirse a un tipo de sacrilegio real, es decir, la profanación de una cosa sagrada, en este caso mediante el comercio espiritual.

Los medios, los discursos, la política en todo el mundo y en el Perú, usan a la religión para llegar al votante. La comercian, se olvida la seducción y la propuesta política, intentando llegar a la preferencia del ciudadano por medios de fe. 

Este es el panorama real de candidaturas que usan la voluntad popular convenientemente, para después olvidarla en el poder cuando les sea propicia, sin persignarse y sin ánimo de acto de contrición, ni confesión.