La regidora de la Municipalidad Distrital de Sachaca, Lania Ninoska Miranda Reinoso, ofreció una conferencia de prensa para abordar públicamente su intervención policial del pasado 5 de mayo, cuando fue detenida por presuntamente conducir en estado de ebriedad. Reconoció su error y pidió disculpas a la ciudadanía, pero trató de justificarse asegurando que es víctima una campaña de desprestigio y hostigamiento en su contra.
Según relató la concejal, la intervención se produjo de manera arbitraria. Y es que asegura que videos de cámaras de seguridad ciudadana demostrarían que su vehículo circulaba con las luces intermitentes activadas y conducía en línea recta. Pero en el parte policial se consigna que hacía maniobras temerarias y manejaba en zig zag. Además, advirtió que el operativo lo orquestaron personas que quieren dañar su reputación.
Miranda acusó a los agentes que le intervinieron de impactar su camioneta por la parte delantera y negó que hayan perifoneado para que se detenga. Tras el incidente, la trasladaron inmediatamente a la comisaría, donde, según su denuncia, medios de comunicación arribaron en cuestión de minutos para cubrir su detención. Este hecho levantó sus sospechas.
La regidora no se limitó al reciente incidente, sino que también expuso una serie de presuntos actos de hostigamiento desde el inicio de su gestión. Entre ellos, mencionó un robo a su domicilio ocurrido en 2023, la falta de coordinación con el alcalde distrital y su exclusión de eventos oficiales.
«Acepto mi error y pido las disculpas correspondientes a la población. Sin embargo, también es mi deber evidenciar el acoso político del que vengo siendo víctima (…) fue una detención arbitraria. En ningún momento manejaba haciendo maniobras, la Policía ni siquiera me seguía. Me intervinieron después de invadir mi carril y chocar mi auto”, dijo a las medios de comunicación.
Finalmente, anunció que recurrirá a la Inspectoría de la Policía Nacional para formalizar una denuncia por el presunto maltrato sufrido durante el operativo policial. En su poder tiene videos de cámaras de seguridad, donde se observa a los agentes interceptarla a metros de llegar a su domicilio. Y guarda fotografías de las abolladuras en su unidad vehicular.