Editorial: Sin cultura de prevención

Cada temporada de verano el país completo se pone alerta por la llegada de las lluvias, nevadas, y con ellas los haicos, las crisis y las emergencias.

Resulta increíble que, aunque los desastres naturales ocurren todos los años en igual magnitud, las autoridades no parece que hayan aprendido a prevenir. Solo en estos días se han reportado fuertes nevadas en la vía Arequipa – Juliaca, que están provocando que miles de vehículos de todos los tamaños se queden varados por horas, incluso noches completas, esperando a que el tiempo mejore. Cuando en realidad este tipo de hechos no deberían ocurrir, ya que debería haber maquinaria y personal presto a despejar las vías para que el tránsito fluya sin problemas. Pues el costo económico de tener a esas unidades varadas es millonario, no solo para esos transportistas sino para todos los ciudadanos.

Aunque en la ciudad no ha caído una gota de lluvia, algunos pueblos de las partes altas ya están viviendo las precipitaciones. Y con el pasar de los días y las semanas los daños por este fenómeno seguramente irán incrementando.

No conocemos alguna acción que hayan tomado las autoridades regionales, vale decir la gestión de Rohel Sánchez, para prevenir que los huaicos no se lleven carreteras ni pueblos en las provincias. No se sabe de obras de prevención tampoco para evitar que la crecida de los ríos no afecten a los agricultores de los valles de Ocoña o Majes o Tambo.

Y menos acciones o planes de contingencia para prevenir que las vías de la región, ya de por sí dañadas y con muchos problemas, queden a merced de los huaicos, provocando que decenas de pueblos se queden aislados.

La experiencia de todos estos años nos ha mostrado que la cultura de la prevención no existe para las autoridades. Es más que seguro que en lugar de prevenir, las autoridades estén pensando en apagar incendios. Eso resulta más rentable para el gasto de presupuesto, claro. Porque cada crisis o emergencia en provincias significa destinar grandes cantidades de recursos a la reconstrucción. Pero ese dinero resulta insuficiente si pensamos en el perjuicio económico que significa no prevenir.

Esperamos equivocarnos. Ojalá el gobernador Rohel Sánchez esté aprovechando sus vacaciones para idear un plan o planes que eviten los desastres naturales que hemos visto en sus últimos 3 años de gestión. Ojalá que no tengamos que lamentar la pérdida de vidas, de cultivos, de carreteras y de ganado. Quienes más los sienten son nuestros paisanos de las alturas.