Editorial: Buena suerte y hasta luego

Todo tiene su final. Aunque en este caso no podría decir que es el final de todo, sino solo el final de una etapa.

Cuando empezó el proyecto de Revelación.pe no tenía mucha expectativa respecto a su duración. Se trata de un diario digital que empezó con más ganas que certezas, pero con el tiempo fue madurando, creciendo e introduciéndose en el imaginario de las audiencias de Arequipa. Y, en no pocas ocasiones, marcando la agenda diaria del resto de medios amigos de la ciudad y en las autoridades locales y regionales.

Quiero agradecer a Harold Rodríguez, dueño y gerente de Revelación.pe, por haber confiado en mí para dirigir por casi dos años este proyecto periodístico. Hemos tenido altas y bajas, coincidencias y discrepancias, pero siempre con el ánimo de mejorar y hacer crecer al medio.

En estos dos años se hizo periodismo de investigación de la mejor calidad posible, fiscalizando al poder de turno, en los ámbitos regionales, provinciales y distritales. Y haciendo respetar la profesión periodística. Casos como la cuñada del gobernador trabajando en el gobierno regional, los amigos del hijo del gobernador, el club de consultoras que hicieron el expediente de saldo de obra de los hospitales regionales o la subcontratación irregular de una obra en Yanahuara, son algunas de las historias que bajo mi dirección de han publicado y han demostrado que se puede seguir haciendo periodismo libre.

Y también hubo algunos bemoles. Situaciones que nos han hecho dudar, más que de nuestro trabajo, de las intensiones de algunos actores políticos, e incluso de nuestro propio gremio. Hemos recibido muchas cartas notariales, pero también algunas demandas; las cuales se han solucionado si ningún inconveniente debido a la robustez de nuestro trabajo. Lo más grave fue la queja de Carlos Zanabria ante el Colegio de Periodistas de Arequipa, por haberlo puesto en evidencia ante su contratación en el Ministerio de Cultura. Un caso que debió resolverse sin mayor problema, pero que los «flamantes» miembros del Tribunal de Honor —de la gestión anterior— decidieron convertir en circo.

En primera instancia me sancionaron sin sustento y con una evidente subjetividad y tendencia a apoyar al coleguita «mil oficios». Un caso que terminó resolviendo el Tribunal de Honor Nacional de la orden de periodistas, declarando justamente la nulidad de la resolución en primera instancia y desestimando la queja de Zanabria. No sin antes darle un jalón de orejas a esos colegas ahora exmiembros del Tribunal de Honor.

Ahora, Revelación.pe es un medio sólido, ya con un nombre hecho y que estoy seguro podrá seguir creciendo como lo hizo el año pasado 2025. La misión del nuevo director, Julio Huaynasi, es continuar con el trabajo hecho y estoy seguro que lo hará mejor.

Considero que esto no es un final, sino una despedida. Seguro que el camino de la vida nos volverá a encontrar en algún momento. Y si no fuera así, siempre guardaré buenos recuerdos del medio y la gente que lo hace posible todos los días.