Tingo se reinventa con piscinas operativas y servicios renovados

El complejo recreativo de Tingo dejó atrás el deterioro y los sistemas inoperativos. La recuperación del circuito hidráulico, la modernización de los controles de calidad del agua y una serie de mejoras estructurales y sanitarias marcaron una nueva etapa para el parque, que ahora opera con estándares de seguridad, salubridad y atención al usuario claramente definidos.

El trabajo técnico avanzó desde el corazón mismo del parque. Veinte bombas de agua volvieron a funcionar tras el mantenimiento del sistema hidráulico, acompañado por el reacondicionamiento y pintado de la sala de máquinas. A este proceso se sumó la instalación de dos dosificadores automáticos que controlan de manera permanente los niveles de cloro y pH, una medida que permite cumplir con las exigencias de salud pública y asegurar condiciones adecuadas en las piscinas.

El tránsito interno también cambió de forma visible. Las áreas peatonales incorporaron materiales antideslizantes de alta resistencia, reduciendo riesgos para los usuarios. En paralelo, se impermeabilizaron techos y se mejoraron canaletas para proteger la infraestructura. El lago, uno de los espacios más reconocibles del complejo, fue sometido a una limpieza estructural, mientras que los botes recibieron mantenimiento y pintura, recuperando funcionalidad y presencia visual.

La transformación alcanzó a los servicios complementarios. El patio de comidas renovó su iluminación y los 14 puestos pasaron por mantenimiento sanitario, quedando certificados como espacios salubres. En esa zona se habilitaron 12 servicios higiénicos, que se suman a los 10 baños del sector de piscinas, todos intervenidos. Los juegos del parque también fueron revisados con mantenimiento preventivo en motores y estructuras. La operación diaria se apoya en salvavidas permanentes, un tópico con enfermería y horarios definidos tanto para piscinas como para el área gastronómica.

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