La refinería de Talara, el activo más moderno y estratégico de Petroperú, será el primer bloque patrimonial transferido al sector privado bajo esquemas de asociación o gerencia privada. ProInversión confirmó que la operación se cerraría en junio, en un contexto marcado por una deuda superior a los 4.000 millones de dólares, falta de liquidez y presión política.
Despedazan PetroPerú

La escisión de Talara como unidad de negocio independiente marca un punto de inflexión en la estructura de Petroperú y da inicio a un proceso de reorganización que apunta a fragmentar la estatal en bloques patrimoniales autónomos. La refinería deja de ser solo un complejo industrial para convertirse en el primer activo sometido a un esquema de gestión privada, con flujos propios y reglas diferenciadas.
Este modelo no se limitará al complejo refinero. ProInversión ha puesto bajo evaluación otros activos vinculados a la cadena productiva del petróleo, como los campos del noroeste con sus bombas de balancín, las plataformas marinas del Lote Z-69 y el Lote 192 en la selva. Todos podrían ser reorganizados como unidades independientes, con fideicomisos que prioricen la operación y el cumplimiento de obligaciones laborales y financieras.
El trasfondo de la decisión es una situación financiera crítica. Petroperú acumula más de 4.000 millones de dólares en deuda con bonistas internacionales, además de compromisos pendientes con proveedores y entidades financieras. Según ProInversión, a fines de 2025 la empresa no contaba con líneas de crédito abiertas y sus ingresos no alcanzaban siquiera para cubrir los gastos operativos básicos.
Para evitar la insolvencia en el corto plazo, la petrolera asumirá nueva deuda internacional sin aval del Estado. El financiamiento se respaldará únicamente en los propios activos de Petroperú, mientras la confianza de los acreedores dependerá del avance del proceso de fragmentación y de la incorporación de operadores privados especializados.
Publico con administración privada
Desde la agencia adscrita al MEF se insiste en que el proceso no implica una venta de la refinería. La fórmula planteada busca transferir la gestión y operación de Talara a un operador con experiencia comprobada en activos industriales complejos, con la expectativa de revertir la tendencia deficitaria que ha marcado el desempeño de la planta.
El diagnóstico técnico refuerza esa posición. ProInversión reconoce que Petroperú no cuenta actualmente con la capacidad necesaria para operar una refinería de la sofisticación de Talara bajo estándares internacionales, una limitación atribuida a la pérdida de capital humano especializado en la última década.
El cronograma del proceso es ajustado y políticamente sensible. ProInversión espera definir en febrero el plan final de bloques patrimoniales y cerrar las primeras transferencias antes de junio, previo al cambio de gobierno. Mientras en el Congreso se discute la derogatoria del decreto de urgencia, la agencia avanza con banca de inversión y estudios jurídicos internacionales, convencida de que no existe una alternativa viable en el corto plazo.




