Por Sergio E Mostajo C. Periodista
En 24 horas se cerrara el año 2025 y corresponde hacer balances, qué se hizo bien y qué se hizo mal. Este ejercicio personal exige honestidad absoluta, no es valido enmascarar resultados, no se permite, como pasa en la administración publica, ponerle check verde o cumplimiento del 99% de metas. No, hacerlo así es engañarnos.
También es necesario tener una lista de promesas, escritas o garabateadas en alguna hoja en blanco o en una servilleta. Hablo de lo que me propuse hacer este año, sin esa lista no habrá forma de hacer un balance. Pueden ser promesas guardadas en nuestra mente también, pero hay quienes no somos proclives a escribirlas.
En este punto se hace imperativo separar las promesas viables, capaces de ser cumplidas, de aquellas inviables, soñadoras, ideales; debemos quedarnos solo con las primeras.
Listo.
¿Cuántas cumplí? Una, dos, tres. ¿Qué pasó con las demás? Eran difíciles de cumplir, no se dieron las condiciones, pasaron cosas que lo impidieron. ¿Qué hice para superar esos obstáculos? Traté, intenté, me esforcé. ¿Fue suficiente? No, intenté solo una vez, me esforcé poco.
Así, podemos seguir haciendo un análisis retrospectivo de nuestro paso por el mundo en el año que se acaba. Lo importante es que el resultado sea positivo, no importa si es mucho o poco, solo que sea positivo, sino de que habrá servido vivirlo.
Voy a citar un texto extraído de la IA, que nos permitirá saber si incurrimos en esa nociva practica que paraliza acciones y trae abajo las promesas: “Procrastinar, un hábito de posponer tareas importantes a pesar de saber las consecuencias negativas, y suele estar ligado a emociones como el miedo, la ansiedad o la frustración, no solo a pereza, pudiendo afectar el rendimiento y bienestar personal”.
Seamos honestos, muchos incurrimos en esta practica. Nos pasamos los días haciendo cosas sin importancia, pegados a la televisión, esclavos de las series, del fútbol, de la farándula, de los noticieros, o recorriendo centros comerciales a la caza de “ofertas”. O durmiendo, o paseando, en todo menos en poner todo de nuestra parte para cumplir nuestras promesas.
El tema no es para tomarlo a la ligera. Pasan las horas, los días, los meses, los años, el tiempo no vuelve, no se recupera jamas, la juventud se va, llegan los tiempos de la madurez y con ellos aparecen nuevos problemas.
No quiero ser negativo, tampoco pesimista. Todo lo contrario, busco ser positivo y optimista. Con el advenimiento del año nuevo renovemos nuestras promesas, las viables, las que pueden ser cumplidas y desde el primer día hacer lo imposible por cumplirlas. Verán que queda tiempo para cumplir, también, los sueños.
Que el 2026, les sea propicio, hagamos nuestra parte.




