GRA: costo de hospitales paralizados se duplica 

DESPILFARRO ABSURDO.
Por: Sergio E Mostajo C.Hace poco leí el texto de una columna de opinión, en el revelaban datos importantes referidos a inversiones públicas, una cifra concito mi atención fue que en los últimos cinco años se habían destinado 30 mil millones de soles al sector educación ¿que?, ¡treinta mil millones!, asu y ¿dónde fue a parar todo ese dinero?, claramente se ve que no a infraestructura, menos a otras mejoras, no hay nuevos colegios, los que hay se están desmoronando, funcionan en condiciones paupérrimas en desmedro de niños y jóvenes estudiantes.En un país como el nuestro, donde no abunda el dinero, el despilfarro por obras inconclusas llega a cifras escandalosas e inmorales el 2.5 del PBI se pierde en gastos ineficientes, el 2.4% por corrupción.Algunos ejemplos: en 7 años se han destinado 4 mil millones de soles al sector salud y no tenemos hospitales nuevos, en Arequipa hay varios paralizados por los mismos motivos, ineficiencia y corrupción, mientras la anemia crece; desde el año 2018 se han destinado 28 mil millones al sector agua y saneamiento y las cifras están estancadas en 90 y 91% de cobertura, es pertinente volvernos a preguntar con un añadido ¿a dónde diablos ha ido a parar todo ese dinero?, claramente se ve que no a nuevas plantas de tratamiento de agua potable ni a plantas de tratamiento de aguas residuales, menos a renovación de redes, tampoco a la ampliación de esos servicios.Cansa oír, todos los años y a todas las gestiones entrantes culpar a quienes se van por el retraso de las obras y proyectos de inversión inconclusos, hace tiempo se habla de malos expedientes técnicos, de hallazgos en campo que dan lugar a los famosos cobros adicionales que terminan encareciendo o paralizando la obra por agotamiento de los presupuestos.Estos vicios marcan el inicio de un tortuoso camino para reanudar las obras, pasando por hacer nuevas licitaciones para elaborar nuevos expedientes técnicos de saldo de obras, muchas se quedan paradas tanto tiempo que es mejor empezar de cero, si, así como lo lee, no hace mucho el actual gerente regional de salud, en referencia a los hospitales paralizados señaló que las trabas burocráticas eran tales que era mejor dejarlos así y volver a construir, increíble pero cierto.A estas alturas resulta inexplicable comprobar que las empresas contratistas son, casi siempre, las mismas que, con diferentes razones sociales ganan licitaciones hace muchísimos años, se dé buena fuente que los grandes consorcios se asocian con otros pequeños en las zonas de influencia y prestan sus nombres para ganarlas a cambio del 60 o 70% del presupuesto obligando a sus asociadas a sub contratar empresas minúsculas con poco personal y escasa logística que sobreviven a duras penas hasta agotar sus presupuestos.No es difícil imaginar que este perverso círculo vicioso incluye a los famosos comités de selección y a las oficinas o departamentos de logística de las entidades contratantes, siendo el punto de inicio no se puede saber porque no actúan con diligencia y sentido previsor para elaborar unas bases de licitación honestas y decentes.Estas instancias administrativas conocen a la perfección quien es quien en el pequeño y selecto mundillo de las empresas contratistas y proveedores, ergo, deberían implementar filtros eficientes para ponerlas al descubierto y descalificarlas o plantear exigencias mayores que fomenten un clima de sana competencia. ¿será mucho pedir? Por Sergio E Mostajo C. Periodista

Hace poco leí el texto de una columna de opinión, en el revelaban datos importantes referidos a inversiones públicas. Una cifra concitó mi atención fue que en los últimos cinco años se habían destinado 30 mil millones de soles al sector educación. ¿Que? ¡Treinta mil millones!, asu y ¿dónde fue a parar todo ese dinero? Claramente se ve que no a infraestructura, menos a otras mejoras, no hay nuevos colegios, y los que hay se están desmoronando o funcionan en condiciones paupérrimas en desmedro de niños y jóvenes estudiantes.

En un país como el nuestro, donde no abunda el dinero, el despilfarro por obras inconclusas llega a cifras escandalosas e inmorales. El 2.5 % del PBI se pierde en gastos ineficientes, el 2.4 % por corrupción.

Algunos ejemplos: en 7 años se han destinado 4 mil millones de soles al sector salud y no tenemos hospitales nuevos, en Arequipa hay varios paralizados por los mismos motivos, ineficiencia y corrupción, mientras la anemia crece. Desde el año 2018 se han destinado 28 mil millones al sector agua y saneamiento y las cifras están estancadas en 90 y 91% de cobertura. Es pertinente volvernos a preguntar con un añadido ¿a dónde diablos ha ido a parar todo ese dinero? Claramente se ve que no a nuevas plantas de tratamiento de agua potable ni a plantas de tratamiento de aguas residuales, menos a renovación de redes, tampoco a la ampliación de esos servicios.

Cansa oír, todos los años y a todas las gestiones entrantes culpar a quienes se van por el retraso de las obras y proyectos de inversión inconclusos. Hace tiempo se habla de malos expedientes técnicos, de hallazgos en campo que dan lugar a los famosos cobros adicionales que terminan encareciendo o paralizando la obra por agotamiento de los presupuestos.

Estos vicios marcan el inicio de un tortuoso camino para reanudar las obras, pasando por hacer nuevas licitaciones para elaborar nuevos expedientes técnicos de saldo de obras. Porque muchas se quedan paradas tanto tiempo que es mejor empezar de cero, si, así como lo lee. No hace mucho el actual gerente regional de salud, en referencia a los hospitales paralizados señaló que las trabas burocráticas eran tales que era mejor dejarlos así y volver a construir, increíble pero cierto.

A estas alturas resulta inexplicable comprobar que las empresas contratistas son, casi siempre, las mismas que, con diferentes razones sociales ganan licitaciones hace muchísimos años. Se dé buena fuente que los grandes consorcios se asocian con otros pequeños en las zonas de influencia y prestan sus nombres para ganarlas a cambio del 60 o 70% del presupuesto obligando a sus asociadas a sub contratar empresas minúsculas con poco personal y escasa logística que sobreviven a duras penas hasta agotar sus presupuestos.

No es difícil imaginar que este perverso círculo vicioso incluye a los famosos comités de selección y a las oficinas o departamentos de logística de las entidades contratantes. Y siendo el punto de inicio, no se puede saber porque no actúan con diligencia y sentido previsor para elaborar unas bases de licitación honestas y decentes.

Estas instancias administrativas conocen a la perfección quien es quien en el pequeño y selecto mundillo de las empresas contratistas y proveedores. Ergo, deberían implementar filtros eficientes para ponerlas al descubierto y descalificarlas o plantear exigencias mayores que fomenten un clima de sana competencia. ¿Será mucho pedir?