Maduro comparece engrilletado ante juez federal en Nueva York

Sin transmisión oficial y bajo estrictas medidas de seguridad, Nicolás Maduro y Cilia Flores comparecieron ante el juez federal Alvin Hellerstein en Nueva York. La audiencia, breve pero intensa, estuvo marcada por gestos desafiantes, interrupciones del magistrado y momentos de alta tensión que dejaron una escena inédita para la política venezolana.

El ingreso de Maduro a la sala no pasó desapercibido. El sonido de los grilletes precedió su aparición, con cadenas visibles en los tobillos y uniforme penitenciario. Caminó con calma hasta la mesa de la defensa y, antes de sentarse, lanzó un “happy new year” hacia la galería, gesto que rompió el silencio y generó murmullos entre los presentes.

Durante la sesión, el exmandatario tomó notas con concentración, subrayó documentos y negó levemente con la cabeza mientras el juez enumeraba los cargos en su contra, que incluyen narcotráfico y delitos relacionados con armas. Cuando intentó ir más allá del protocolo y proclamarse presidente secuestrado, fue interrumpido de inmediato por el magistrado.

Cilia Flores ingresó minutos después, escoltada, en silencio y con visibles apósitos en el rostro. A diferencia de su esposo, mantuvo un perfil bajo. Se limitó a declararse inocente con voz firme y breve, permaneciendo inmóvil el resto de la audiencia, mientras escuchaba la traducción simultánea con auriculares.

El cierre fue tenso. Un grito desde el público provocó la reacción airada de Maduro, quien volvió a proclamarse prisionero de guerra antes de ser retirado. El juez fijó la próxima audiencia para el 17 de marzo. Sin cámaras ni discursos finales, la escena dejó una imagen potente que ya recorre el mundo político.