Cada vez que reporteamos —al menos los periodistas de este medio— temas o historias sobre minería informal e ilegal, nos queda más claro que el Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo) es un engaño más grande que la lucha contra la inseguridad de parte del gobierno de Dina Boluarte. Una treta que solo busca mantener a los mineros ilegales en su estatus quo. Muchos de ellos incluso están asociados y han logrado tal poder económico, que les permite presionar —o coimear— al poder político para que el Reinfo, su escudo, no caiga.
La minería ilegal avanza todos los días. No solo en los Andes y las montañas de Arequipa, Puno, Ayacucho, Cusco, Apurímac o Huacavelica. Sino también en la Amazonía. Extiende sus redes gracias a la nula presencia de las autoridades; o más bien con su venia, a cambio de unos gramos de oro semanales.
Lo decimos con pleno conocimiento. En Madre de Dios, en estos momentos, se está viviendo una guerra armada en el corredor minero; específicamente en La Pampa, el epicentro de la minería ilegal en esta región amazónica. Dos grupos de extorsionadores —aunque ellos se hacen llamar seguridad— se enfrentan por controlar la zona. Ya han muerto al menos 7 personas; entre ellos dirigentes de mineros informales e ilegales, además de miembros de ambas facciones.
La Policía no hace nada. Menos el Ejército ni el gobierno de Dina Boluarte. Muchos de esos mineros ilegales son conocidos del actual presidente del Congreso Eduardo Salhuana, quién tiene vínculos con esta actividad. Así como también lo tienen el gobernador de Madre de Dios, Luis Otsuka Salazar, y el alcalde de Tambopata, Luis Bocángel Ramírez.
Un problema que gobiernos anteriores no pudieron —o no quisieron— resolver de raíz, y que ahora está dando malos frutos.
Los mineros de La Pampa ya están expandiéndose. Están en otros ríos, lejanos, de la Amazonía peruana, sacando oro utilizando mercurio que compran como pan, o clavos en cualquier ferretería de Puerto Maldonado. Y lo mismo pasa en Arequipa y en Puno, y pasará en otras regiones andinas donde el Boom del Oro va tomando fuerza.
Se necesita autoridades comprometidas en la lucha contra la minería ilegal e informal. Porque estos últimos solo se escudan en un Reinfo, que no aportada nada, ni ha ayudado a cambiar nada. Siguen siendo ilegales, con otra etiqueta. Mientras tanto, miles siguen acudiendo a las minas y socavones para ganar un gramo de oro, del cual una parte debe ir a los grandes dueños de las concesiones. Alimentando más y más al gran monstruo de la minería ilegal.
En tanto, los periodistas debemos seguir exponiendo la problemática, aunque las autoridades hagan poco o nada por controlarla o fiscalizarla. Nuestro trabajo es importante, porque deja el registro. Deja anotado el estado, en ese momento, de la actividad. Y el tiempo dirá si se incrementa o degenera más, mientras las autoridades siguen apacibles.