La guerra en Oriente Medio continúa intensificándose tras una nueva ofensiva militar lanzada por Israel contra Irán. En las últimas 24 horas, la Fuerza Aérea israelí bombardeó más de 200 objetivos estratégicos en el oeste y el centro del país persa, en operaciones coordinadas con su sistema de inteligencia. Según el Ejército israelí, los ataques estuvieron dirigidos contra lanzadores de misiles balísticos, sistemas de defensa aérea y plantas de producción de armas vinculadas al régimen iraní.
Las explosiones sacudieron la capital iraní, Teherán, donde periodistas reportaron columnas de humo elevándose desde distintos puntos de la ciudad. Las autoridades israelíes indicaron que los ataques se concentraron en infraestructuras consideradas estratégicas para la capacidad militar de Irán y recomendaron la evacuación de dos zonas céntricas de la capital ante el riesgo de nuevos bombardeos.
En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que las fuerzas estadounidenses cuentan con “una potencia de fuego sin igual” y anticipó que la próxima semana se realizarán ataques más intensos contra objetivos iraníes. Desde Washington también se informó que, junto con Israel, se han golpeado más de 15 mil objetivos vinculados al aparato militar iraní desde el inicio de las operaciones.
La respuesta de Irán no se hizo esperar. El país lanzó una nueva ola de misiles y drones que fueron detectados por el Ejército de Israel y por naciones del Golfo como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Baréin. Uno de los ataques impactó cerca de la ciudad israelí de Zarzir, dejando al menos 58 personas heridas, según el servicio de emergencias israelí.
El precio del petróleo se mantiene alrededor de los 100 dólares por barril, mientras la Agencia Internacional de la Energía advirtió que el conflicto podría provocar la mayor interrupción del suministro energético en la historia reciente. Entretanto, la guerra ha dejado más de tres millones de desplazados dentro de Irán, según datos de la ONU.




