La llegada del presidente José María Balcázar a Arequipa, en medio de la emergencia por intensas lluvias, que dejó más de 4 mil personas afectadas, siete fallecidos y más de 2 mil viviendas dañadas, no solo dejó preocupación por la falta de anuncios concretos, sino que abrió un abanico de cuestionamientos directos contra el gobernador regional Rohel Sánchez.
El mandatario arribó aproximadamente a las 10 de la mañana al Aeropuerto Internacional Alfredo Rodríguez Ballón de la ciudad. Tras su llegada, el presidente se dirigió a la sede del Gobierno Regional de Arequipa (GRA) para sostener una reunión con el gobernador, a la cual llegaron los alcaldes distritales, donde muchos de ellos, acudieron por iniciativa propia, debido a que —según indicaron— no todos fueron formalmente convocados, pese a que sus jurisdicciones se encuentran entre las más afectadas.
PRESIDENTE VINO CON LAS MANOS VACÍAS
Sin embargo, lo que debía ser un espacio para articular ayuda inmediata terminó generando mayor malestar. Tras la reunión, no se anunciaron partidas presupuestales concretas, ni la llegada de maquinaria adicional, ni la entrega inmediata de ayuda humanitaria. Tampoco el presidente ofreció declaraciones a la prensa, lo que incrementó la sensación de incertidumbre.
Para los alcaldes, el problema central radica en la información que recibió el jefe de Estado. Según señalaron, la exposición realizada por funcionarios regionales no reflejó la real magnitud de la crisis que atraviesan distritos como Yanahuara, Cayma, Paucarpata, Yura y Cerro Colorado, donde familias han perdido viviendas y permanecen sin alimentos, ni servicios básicos.

Manuel Vera Paredes de Cerro Colorado, fue directo al responsabilizar al Gobierno Regional por la falta de información precisa. Afirmó que, de haberse reportado oportunamente la información real el Ejecutivo habría llegado con apoyo concreto ya dispuesto. Incluso sostuvo que; “acá vienen a pintarle flores, las cuales no son reales”, en alusión a una presentación que según su versión minimizó los daños.
En la misma línea, Juan Carlos Linares, alcalde de Cayma, advirtió que durante la reunión solo se presentó “la mitad de la historia” al mandatario. Fue enfático al describir la situación social; “La población en este momento no tiene que comer. La población está pasando hambre”, refutó.

Otros alcaldes, de Alto Selva Alegre, Yanahuara, Yura y Paucarpata; también manifestaron su descontento. Indicaron que, pese a la declaratoria de emergencia, no han recibido ayuda humanitaria ni maquinaria suficiente para atender la magnitud de los daños. Además, señalaron que se solicitó la asignación de recursos económicos directos para cada distrito afectado, sin obtener una respuesta inmediata.
El eje de las críticas converge en un punto: el presidente habría llegado a Arequipa sin un panorama completo de la crisis, que según los burgomaestres evidenciaría falta de capacidad y fallas en la articulación de gestión por parte de la primera autoridad regional como es Rohel Sánchez.
Para las autoridades distritales, en un contexto donde hay familias durmiendo en la calle y pobladores que claman por alimentos, la desinformación no es un detalle menor, sino una responsabilidad política que hoy se coloca en el centro del debate regional.





