Durante décadas, la torrentera “El Chullo” fue un cauce natural amplio que permitía el paso de huaicos y flujos detríticos provenientes del volcán Chachani. Sin embargo, con el crecimiento urbano y la ejecución de obras sin planificación integral, su ancho se redujo drásticamente, pasando de más de 10 de metros a apenas 3 metros en algunos tramos.

Este estrechamiento progresivo, convirtió a la torrentera en un sistema hidráulico vulnerable, incapaz de soportar el volumen de agua y sedimentos que se generan durante lluvias intensas. El resultado fue evidente durante este mes de febrero de 2026, cuando dos eventos consecutivos provocaron desastres urbanos más severos de los últimos años en Arequipa.

El 19 de febrero se registró el primer colapso, cuando las intensas lluvias activaron la torrentera Chullo y provocaron su desborde en Yanahuara. El agua, lodo y piedras ingresaron a viviendas, talleres y vías, alcanzando alturas superiores a un metro y afectando a cientos de familias. Mientras que en Cayma y Cerro Colorado se reportaron viviendas inundadas y cuantiosos daños en la infraestructura vial.

Tres días después, el 22 de febrero, la torrentera volvió a desbordarse con mayor intensidad y dejando sin efecto los trabajos de recuperación en curso. Tras dichos eventos naturales, más de 530 viviendas colapsaron o resultaron seriamente dañadas, lo que obligó a movilizar más de 25 maquinarias pesadas, además del apoyo de voluntarios, Policía Nacional y Ejército para la limpieza y atención de la emergencia.

Más de 530 viviendas resultaron dañadas tras los desbordes registrados el 19 y 22 de febrero en Yanahuara, Cayma y Cerro Colorado.

¿POR QUÉ OCURRIÓ ESTE DESASTRE?

Autoridades, especialistas y vecinos coinciden en que la reducción del cauce de la torrentera es uno de los factores determinantes. El alcalde de Yanahuara, Sergio Bolliger, aseguró que la disminución del ancho del cauce, que se habría dado en una obra de la gestión anterior, fue un error que hoy genera consecuencias.

“Cuando se hizo este proyecto de la torrentera Chullo, se redujo el cauce del río y eso fue un grave error. Si se tiene un cauce de seis o siete metros y se reduce a tres o cuatro metros, eso puede pasarnos factura”, declaró.

La torrentera “El Chullo” ha sufrido un proceso progresivo de estrechamiento debido a la urbanización desordenada, invasiones en la faja marginal y obras de canalización sin un enfoque integral de cuenca. En zonas urbanas densamente pobladas, el cauce se redujo creando cuellos de botella hidráulicos.

El alcalde de Yanahuara, atribuyó el colapso a la reducción del cauce y advirtió que la obra ejecutada por la gestión anterior “fue un grave error”.

En 2022 se ejecutó el proyecto “Mejoramiento y ampliación del servicio de protección contra inundaciones en la torrentera Chullo”, desde el puente Calle Grande hasta la avenida Metropolitana, con una inversión cercana a los 8 millones de soles, durante la gestión del entonces alcalde Ánghelo Huerta.

La intervención consistió en la canalización del cauce con concreto armado, incluyendo piso y muros laterales, así como el reemplazo de puentes existentes. Sin embargo, esta obra habría reducido el ancho hidráulico del cauce, priorizando la canalización urbana sobre la capacidad natural de evacuación de huaicos. Especialistas advierten que este tipo de intervenciones, sin estudios hidrológicos integrales, pueden incrementar el riesgo de desbordes aguas abajo.

ADVERTENCIAS IGNORADAS

La torrentera El Chullo registra desbordes históricos en 1972, 2011, 2013 y febrero de 2020, cuando se destruyeron viviendas en la urbanización Independencia. Los eventos de febrero de 2026 confirmaron que el cauce actual es insuficiente para evacuar los flujos generados por lluvias intensas.

Los antecedentes técnicos fueron claros. En 2020, INGEMMET advirtió que el cauce está compuesto por materiales inestables y que los huaicos y lahares son fenómenos recurrentes. También alertó que reducir el ancho de la torrentera y construir muros sin estudios adecuados provocaría erosión vertical y socavamiento de las viviendas.

El informe recomendó establecer áreas de seguridad, construir presas de retención de sedimentos, reubicar viviendas en riesgo y evitar el estrechamiento del cauce, señalando que los cuellos de botella urbanos impedirían el paso libre del caudal que desciende del volcán Chachani.

VECINOS AFECTADOS

Los vecinos responsabilizan a las autoridades municipales actuales y pasadas por permitir la reducción del cauce y no fiscalizar las construcciones en la faja marginal. También denunciaron invasiones por parte de pobladores e instituciones privadas que habrían reducido el ancho de la torrentera.

Tras atravesar esta crisis, exigen la demolición de muros que invaden el cauce, la recuperación del ancho original y una investigación sobre las gestiones que autorizaron las construcciones, advirtiendo que el desastre era previsible.

Vecinos comentaron ante los micrófonos de Revelación.pe

En busca de explicaciones, Diario Revelación se comunicó con el regidor de Yanahuara, Paul Huerta, quien informó que solicitará información a la Autoridad Nacional del Agua (ANA) para determinar por qué se redujo la faja marginal y quién autorizó las obras. Indicó que la ANA debía otorgar permisos específicos para construcciones cercanas al cauce.

Asimismo, señaló que el Concejo Municipal de Yanahuara, evaluará la declaratoria de emergencia y medidas correctivas en una próxima sesión, donde se buscará definir responsabilidades y acciones preventivas.

Por su parte, el exalcalde de Yanahuara, Elvis Delgado, recordó que la ley establece márgenes obligatorias de seguridad en ríos y quebradas, que deben respetarse incluso si existe propiedad privada. Señaló que las municipalidades y la ANA tenían la responsabilidad de impedir la consolidación de construcciones en estas áreas.

El desborde de la torrentera “El Chullo” no es solo un fenómeno natural. Es el resultado de decisiones técnicas, omisiones políticas y una urbanización sin planificación territorial. Los informes técnicos, las advertencias institucionales y los antecedentes históricos demuestran que el desastre era previsible. Hoy, cientos de familias enfrentan pérdidas materiales y temor ante nuevas lluvias.

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