
Por: Augusto Santillana. Abogado y Analista Político.
Nicolás Maquiavelo, a menudo se le considera un hombre cínico y calculador. Una de sus recomendaciones más famosas a los gobernantes, en su famoso libro El príncipe, es que, si hay que elegir entre ser amado o temido, es mejor optar por lo segundo. Pero en Ningún caso, conviene ser odiado.
Cuando se propusieron los nombres de los congresistas que podían asumir la presidencia del Congreso y, por ende, encargarse de la Presidencia de la República. Era el momento en que las diversas bancadas elijan a algún parlamentario que reúna las características más elementales para asumir con cierta dignidad, la banda presidencial. Pero como todo es cálculo político, se hicieron cuatro propuestas (César Acuña Peralta, María del Carmen Alva, Edgar Raymundo y José María Balcázar), como si nos dirán, “esto es lo que hay”, como se dice popularmente, cuando no hay mucho de donde elegir algo mejor. De esta plancha, la más idónea, era sin duda, María del Carmen Alva.
Asumida la primera votación de los congresistas, llamó la atención que ninguno lograra mayoría. Por lo que se tuvo que llevar a cabo una segunda votación. Pero lo que, sorprendió a propios y extraños es que el candidato de la izquierda, Balcázar, fuera el más votado y la favorita de todos, María del Carmen Alva, quedará relegada al segundo lugar. Con los dos se llevó a cabo la segunda vuelta.
Aquí, es donde se empezó a dudar de la certeza que sea la candidata de Acción Popular, la elegida. De seguro, se hicieron acuerdos subalternos, negociaciones de “ministerios” y otras prebendas políticas. Y, luego de la votación, los resultados ya no eran tan sorprendentes, José María Balcázar había ganado por amplio margen, 46 a 64.
Alva, antes de la segunda vuelta, se le vio, activa moviéndose por todo el auditorio, conversando, convenciendo a sus colegas para que le favorezcan con el voto. De seguro, muchos le aseguraron que tenía su simpatía, pero al final, no le apoyaron y primó el interés partidario en miras a las elecciones generales. El Parlamento optó por un perfil que, para varios bloques, resultaba “menos polarizante” y más funcional en un escenario de fragmentación extrema. Alva, no era querida ni valorada en el parlamento para la mayoría de sus colegas.
Aunque contaba con respaldo dentro de su agrupación, su perfil despertaba anticuerpos en bancadas de izquierda y afines. Otro elemento que pesó en la decisión fue el desgaste acumulado alrededor de la figura de Alva. Su historial político, marcado por controversias y acusaciones de conducta agresiva en el hemiciclo, se convirtió en un argumento recurrente entre quienes cuestionaban su retorno a la presidencia del Congreso.

La trayectoria de María del Carmen Alva, en el Congreso estuvo marcada por una serie de episodios conflictivos que generaron rechazo en diversos sectores políticos. Uno de los hechos más recordados ocurrió durante una sesión del Pleno en agosto de 2022, cuando la entonces congresista tomó del brazo y jaló a Isabel Cortez en medio de una acalorada discusión. O cuando, la mando a callar a la alcaldesa del distrito de Chala. Sumado a ello, la declaración de Castillo, que le habría pedido “dos ministerios, si quería llegar al 2026”.
Era notorio, cuando fue presidenta del Congreso, su personalidad imponente y la exigencia del reconocimiento de un liderazgo sobredimensionado que le traía momentos de exaltación que contrastaba en las cualidades de un líder querido por la militancia y la ciudadanía.
En el sur del Perú. Arequipa, Puno, Cusco. Al parecer, si María del Carmen Alva, era la elegida, iban a producirse, marchas de protesta, que ya fueron anunciadas por las redes, lo que ratificaba la polarización que significaba su nombre. Sin embargo, como vemos ahora, el mal querido, parece ser el mal menor; el sur está tranquilo. Pero, el que más gana con esta elección del nuevo presidente, es Renovación Popular. Su líder Rafael López Aliaga ha sido sindicado por la derecha y los sectores conservadores, como el responsable de haber inclinado la balanza por Balcázar. Y de seguro, López Aliaga, exhibirá esa imputación como un título habilitante para congraciarse con el sur del país.
Gracias a él, Alva no fue elegida. Y buscará canalizar algunas simpatías que se traduzcan en votos a su candidatura. El otro que debe poner barbas en remojo, es Alfonso López Chau, pues, le restregaran en el rostro, los yerros, errores y denuncias que ya aparecen sobre Balcázar y le achacarán a la izquierda que él representa, la incapacidad e incompetencia para gobernar el país. Con este escenario, nada es seguro, que Balcázar llegue el 28 de julio y se muevan las fichas, para lo que ya es un récord Guinnes, el décimo presidente en una década.




