El rápido crecimiento de Arequipa está redefiniendo la movilidad y la vida cotidiana de sus habitantes. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la región registró un incremento poblacional del 8,5% en los últimos cinco años, superando el promedio nacional del 4,9%, consolidándose como uno de los principales polos urbanos del país.
Sin embargo, este desarrollo trae consigo desafíos: las calles de la ciudad se congestionan cada vez más. El Índice de Tráfico de TomTom 2025 ubica a Arequipa en el puesto 8 entre las ciudades más congestionadas del mundo, junto a metrópolis latinoamericanas como Bogotá y Lima, y cerca de Ciudad de México.
“El crecimiento poblacional que viene experimentando Arequipa confirma su dinamismo económico y su capacidad para atraer inversión y empleo, pero también está poniendo a prueba la infraestructura urbana existente. Cada minuto atrapado en el tráfico es también desarrollo que se deja de generar”, señaló Franco Saito, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
Actualmente, recorrer 10 kilómetros en Arequipa puede tomar hasta 33 minutos, y un ciudadano promedio pierde 154 horas al año atrapado en el tráfico, equivalente a más de seis días completos. El 70% de la población invierte alrededor de 45 minutos por trayecto, mientras que el flujo vehicular aumentó 9% hasta junio de 2025. Entre los jóvenes, el 48% considera que el transporte es desordenado, caro o peligroso, y el 63% pierde más de media hora en cada viaje, afectando estudio, familia y descanso.
Este fenómeno ha dado lugar a una nueva desigualdad urbana conocida como “pobreza de tiempo”, que en 2024 afectó al 30% de los peruanos. “El aumento de los tiempos de traslado no solo es un problema de movilidad, sino también un freno silencioso al desarrollo económico y social. Invertir en transporte público eficiente es clave para mejorar la productividad y reducir limitaciones”, concluyó Saito.




