La pobreza en el Perú no se limita al dinero que entra a un hogar. El Índice de Pobreza Multidimensional muestra que 11 millones de personas viven con carencias en salud, educación, vivienda, empleo, agua y conectividad; aunque muchas no figuran como pobres en las cifras oficiales. Loreto y Puno encabezan este ranking, evidenciando una brecha estructural que las mediciones monetarias no logran reflejar.
De acuerdo con el Observatorio Económico de la Universidad de Lima, el 32 % de la población peruana enfrenta privaciones simultáneas en servicios esenciales. En regiones como Loreto y Puno, donde la pobreza multidimensional supera el 62 %, el problema no está centrado únicamente en los ingresos, sino en la falta de acceso efectivo a servicios básicos y conectividad. Especialmente en zonas amazónicas y rurales.
El contraste también se evidencia en regiones como Cusco, donde la pobreza multidimensional alcanza el 49,1 %, casi triplicando la pobreza monetaria registrada. Esta brecha, explica Guillermo Boitano, director de la carrera de Economía de la universidad, revela que no todos los territorios enfrentan el mismo tipo de pobreza y que aplicar soluciones homogéneas ignora la diversidad de carencias que afectan a la población.
El informe distingue tres grupos claramente diferenciados: quienes son pobres tanto por ingresos como por carencias en servicios; quienes superan la línea monetaria pero viven sin condiciones mínimas de bienestar; y quienes son pobres monetarios, pero no presentan déficits estructurales. Esta clasificación pone en evidencia las limitaciones de medir la pobreza solo por el gasto mensual y refuerza la necesidad de políticas públicas enfocadas en la calidad de los servicios y la gestión estatal.




