Liberaciones en Venezuela bajo cuestionamiento de ONGs

Donald Trump optó por el elogio público. El presidente de Estados Unidos afirmó que el régimen venezolano está liberando presos políticos a un ritmo acelerado y lo calificó como un gesto humanitario. Pero detrás del anuncio oficial, organizaciones independientes y familiares de detenidos describen un escenario distinto, marcado por cifras contradictorias y opacidad.

El pronunciamiento de Trump se difundió a través de su red Truth Social, donde expresó su satisfacción por el proceso de excarcelaciones y aseguró que el ritmo podría incrementarse en las próximas semanas. En su mensaje, agradeció directamente al régimen encabezado por Delcy Rodríguez por lo que consideró una señal positiva en materia humanitaria. El respaldo coincidió con declaraciones del ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, quien afirmó que más de 800 personas habían sido liberadas.

Sin embargo, los anuncios oficiales chocan con los registros de organizaciones de derechos humanos. El Foro Penal, una de las principales ONG que monitorea la situación de presos políticos en Venezuela, cuestionó abiertamente las cifras. Su vicepresidente, Gonzalo Himiob, señaló que desde diciembre solo han podido verificar 383 liberaciones y que, tras el anuncio de una “gran excarcelación” el 8 de enero, el número confirmado alcanza apenas 266. Según la organización, decenas de familias continúan acampando fuera de centros de detención sin información clara sobre sus parientes.

Las críticas no se limitan a los números. Foro Penal y otras ONG denuncian que el régimen no ha entregado listados oficiales ni ha permitido una verificación independiente del proceso. Cabello respondió desestimando estos cuestionamientos y afirmó que el gobierno no tiene que consultar a organizaciones externas.

En paralelo, Amnistía Internacional y Human Rights Watch advirtieron que la liberación de presos políticos no puede convertirse en una herramienta de negociación o propaganda. Mientras continúan las gestiones diplomáticas entre Caracas y Washington, la brecha entre el discurso oficial y los reportes independientes mantiene en el centro del debate la situación real de los derechos humanos en Venezuela.

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