Correr Lima 42K exige preparación y cuidado

Correr 21K o 42K es una prueba de resistencia, pero también un compromiso con el propio cuerpo. De cara a competencias como la adidas | RIMAC Lima 42K, la preparación física debe ir de la mano con el cuidado de la salud. Entrenar bien, escuchar al organismo y prevenir riesgos marca la diferencia entre llegar a la meta o quedarse en el camino.

La preparación comienza antes del primer kilómetro. El calentamiento cumple un rol clave para reducir el riesgo de lesiones y mejorar el rendimiento. Iniciar con una activación suave, como un trote ligero, permite que el cuerpo eleve progresivamente su temperatura y active el sistema cardiovascular. A ello se suman ejercicios de movilidad articular que preparan músculos y articulaciones para el esfuerzo, evitando sobrecargas innecesarias desde el arranque.

En esa rutina previa, los estiramientos dinámicos y los movimientos funcionales ayudan a activar los grupos musculares que se usarán durante la carrera. Este proceso no solo protege al cuerpo, también mejora la coordinación y la disposición mental del corredor. Un buen calentamiento aporta confianza, energía y enfoque, elementos que se sienten a lo largo de cada tramo del recorrido y que inciden directamente en la experiencia de competencia.

El cuidado no termina al cruzar la meta. La recuperación es igual de importante para la salud del corredor. Reducir el ritmo de forma gradual, hidratarse correctamente y realizar estiramientos estáticos favorece la normalización de la frecuencia cardíaca y la relajación muscular. Técnicas como el automasaje o el uso de foam roller ayudan a liberar tensión y acelerar la recuperación.

Desde RIMAC recuerdan que escuchar las señales del cuerpo es fundamental: fiebre, mareos o malestar general son alertas para detenerse. Prepararse, cuidarse y respetar los límites también es parte del entrenamiento responsable.

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