Por Sergio E. Mostajo Cuentas. Periodista
Todos los años, los desastres naturales nos ponen en jaque. En esta época son las lluvias intensas acompañadas de nevadas, granizadas, neblinas, truenos, rayos y relámpagos, las que causan huaicos, deslizamientos, derrumbes, ingreso de torrenteras, crecidas de ríos, inundaciones y otras afectaciones.
Muchos de esos desastres, bloquean carreteras, destrozan puentes, tumban torres de alta tensión, destruyen viviendas y causan muertes.
¿Qué hacemos frente a eso?, ¿qué hace el Estado?, ¿qué hace los gobiernos regionales y locales? Lamento decirlo, poco o casi nada. Y no solo por inoperancia o descuido de esas instancias gubernamentales, sino por desidia y por la comisión de múltiples errores de quienes, se supone, han sido capacitados
Hace poco estuvo en Arequipa el jefe nacional del INDECI, y en declaraciones a colegas afirmó que en el año 2025 se concretaron ¡10 mil reuniones de capacitación! con resultados poco alentadores al registrarse una gran cantidad de solicitudes rechazadas por errores y expedientes incompletos para acceder al – FONDES – Fondo Para Intervenciones ante la Ocurrencia de Desastres Naturales.
Luis Arroyo, dijo que el 40% no cumplieron los requisitos generales, 25% por error en el llenado de formatos, 20% por contratos deficientes y el 15% no obtuvo las credenciales del FONDES.
Vistas así las cosas, es fácil deducir que la ocurrencia de un desastre nos pondrá en serios apuros. Como siempre pasa, las dependencias del sistema nacional de defensa civil y gestión de riesgos – SINAGER – actuarán con sentido reactivo, como gallinitas ciegas, sin saber de dónde viene el clamor y a donde se enviará la ayuda. A todo esto le debemos sumar la alta rotación de los encargados de esas oficinas, quienes son retirados por clientelaje político, cuando recién se estaban acomodando e ingresan otros que deben empezar desde cero.
Es hora de empezar a trabajar en serio, vivimos en el cinturón de fuego del Pacífico, donde ocurren el 85% de sismos y terremotos en el mundo. Además de estar expuestos a fenómenos naturales como: tsunamis, heladas, sequías, vientos fuertes y otros, solo nos faltan tifones para completar todos.
Finalmente, no debemos esperar que todo lo haga el Estado, toca hacer nuestra parte, construir nuestras viviendas en zonas seguras, evitar las invasiones y habilitaciones urbanas ubicadas en zonas de riesgo como son: los cauces de las torrenteras, quebradas secas, riberas de los ríos, cerros cercanos a los volcanes y márgenes de carreteras interprovinciales. De ello dependen nuestras vidas, la de nuestras familias y nuestros patrimonios personales.




