Lo que antes fueron campos productivos hoy se ha convertido en terrenos anegados e improductivos para familias de agricultores. Y es que durante la ejecución inconclusa del proyecto Majes Siguas I, la afloración permanente de agua viene afectando desde el 2022 a decenas personas que se han visto obligados a dejar de sembrar.
Una de las afectadas es Victoria Coaquila, quien relató que cinco hectáreas de la parcela B3-104, propiedad de su familia desde el 2012, quedaron totalmente inutilizadas por la acumulación constante de agua en el suelo. Durante los primeros años, la parcela permitió el cultivo de zapallo y alcachofa, productos que representaban el principal sustento económico familiar. Sin embargo, con el paso del tiempo, los sembríos se perdieron debido a la saturación del terreno.
La agricultora denunció que, pese a reiterados pedidos, ni Autodema ni el Gobierno Regional de Arequipa han brindado una solución concreta al problema. “Toda la parcela es de mis padres, pero ya no funciona”, afirmó, exigiendo una respuesta de las autoridades.
Coaquila explicó que la imposibilidad de sembrar les genera pérdidas estimadas en 70 mil soles anuales, cifra que resulta insostenible para una familia que depende exclusivamente de la actividad agrícola.
Ante esta situación, señaló que asumió el cuidado de sus padres y se ha visto obligada a trabajar regando parcelas de otros propietarios, un ingreso que no alcanza para cubrir los gastos básicos del hogar. Aunque expusieron su situación ante el Gobierno Regional de Arequipa (GRA), a la fecha no existe una respuesta.
“Mis hijos estudian y es casi imposible salir adelante”, sostuvo, al solicitar la reubicación en otra parcela productiva como única alternativa para recuperar su fuente de ingresos y asegurar el sustento familiar. Señaló que a pesar de que no forman parte de la lista de damnificados, la gestión del gobernador Rohel Sánchez Sánchez conoce perfectamente esta situación.




