Por Augusto Santillana. Analista político
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) presentó el diseño de cédula de sufragio a utilizar en las próximas Elecciones Generales 2026, en las que se elegirán a presidente, vicepresidentes, senadores, diputados y parlamentarios andinos. Se trata del formato de cédula más grande en proporciones elaborado en la historia electoral del país. Producto de la alta proliferación de organizaciones políticas que participan en esta contienda y que, en esta etapa del proceso, suman 38 en carrera.
Según las especificaciones técnicas, el tamaño de la cédula de sufragio es de casi medio metro de ancho (44 cm) por 21 cm. de largo como mínimo. Asimismo, la cédula estará dividida en cinco columnas, distribuidas de forma proporcional: la primera estará destinada a la elección del presidente y vicepresidentes. Las tres siguientes a la elección de senadores (de alcance nacional y regional) y diputados. Mientras que la última, a la elección de los representantes al Parlamento Andino.
Desde la ONPE, se estima que el 12 de febrero próximo se realice el sorteo aleatorio de las ubicaciones de las organizaciones políticas en la cédula de votación. Mientras que la prueba de color y el inicio del proceso de impresión están previstos para el 11 de marzo. Las ubicaciones que surjan del sorteo no pueden ser impugnadas. Mucho influirá para los objetivos de los partidos, estar en las primeras ubicaciones para asegurar una visibilidad en el elector que, sumada a alguna campaña electoral eficaz, tendrán mejores opciones para ser elegidos.
A opinión de Roy Mendoza, especialista en derecho electoral, la presencia de 38 organizaciones políticas en carrera, sumada al retorno del sistema bicameral, genera una “sobrecarga” en la cédula de sufragio que “va a producir bastante confusión en el ciudadano”.
La propia Ley Orgánica de Elecciones, en su artículo 261, establece que el elector debe permanecer en la cámara secreta no más de un minuto. Lo que evidencia que la norma no fue diseñada para un escenario atípico como el actual, en el que el votante requerirá mayor tiempo para emitir su voto para poder leer una oferta electoral tan amplia. Por eso, no era lo más recomendable propiciar tanta oferta electoral, porque eso va a generar, sí o sí, confusión en el ciudadano. De ese modo, el elector terminará marcando lo primero que se le venga a la mente”, sostuvo Mendoza.
Si a contracorriente de la economía, es la política nacional la que se revuelve en la inestabilidad ya desde hace una década, con siete presidentes en este lapso de tiempo. Con esta exagerada oferta electoral que en efecto generará confusión al momento de emitir el voto aunada a la ignorancia sobre los candidatos que participan de las elecciones: 37 candidatos a presidente; 6,162 candidatos a diputados y 3,354 candidatos a senadores y 624 pretendientes al Parlamento Andino. Qué resultado nos espera luego de la jornada electoral. La legitimidad del que debe gozar quien se cruce la banda presidencial el 28 de julio de 2026, será una utopía. Se adviene un panorama político más sombrío. Aunado a la suma de poderes políticos que tiene el nuevo senado, que concentra más atribuciones que debilitan el poder presidencial y la estabilidad que requiere su cargo.
Es evidente que, la colosal cédula de votación que estará frente a nuestra vista el 12 de abril próximo, validará la elección de un parlamento bicameral omnipresente en contra de la voluntad manifestada en referéndum y solo de colofón, la elección de un presidente que si no logra mayoría en ese legislativo, estará destinado a sumarse a ese record “guinness” de presidentes vacados. Fenómeno reiterativo hasta que no se modifique la Constitución, al menos en este extremo.




