Lic. Yenny Quispe Jiménez – Braavo Marketing y Comunicación. braavomarketing@gmail.com
Un día me tocó escribir la historia de Dana, una niña del anexo de Tambo en Caravelí. Dana es una niña que ya debe tener 13 años. Cuando la conocí a sus cortos 6 años me mostró en pocos minutos, su entusiasmo, colaboración y apoyo. Cuando llegué al anexo de Tambo a más de 8 hora de Arequipa no pensé conocer a una niña tan entusiasta ayudando a su profesora.
Su maestra nos contó que en ocasiones las niñas de este anexo como de muchas zonas recónditas de Arequipa y el Perú, se quedan en el campo, mientras los niños son enviados a estudiar a la ciudad. Una realidad que marcó profundamente mi viaje. La Navidad es de los niños dicen.
Estoy de acuerdo. De todos los niños y niñas del mundo. No sé si Dana recibe regalos en Navidad. No sé si Dana rompió el círculo y estudió. Lo único que pienso y estoy convencida es que la Navidad debe despertar en nosotros el ánimo de dar. Pero no solo una vez. Los niños merecen no solo un juguete en Navidad. Los niños y niñas del Perú merecen, verdadera atención.
Hoy podemos ver campañas políticas que involucran justamente a los niños. Los candidatos regalan juguetes y más juguetes. Lo que pido, es que los nuevos líderes del Perú, próximamente elegidos, desgasten su energía, presupuesto y tiempo por esos niños.
Hasta el momento pocos gobiernos locales han apostado por la educación. Hacen obras, más cemento y a veces sin planificación. Y el presupuesto bien ejecutado a favor de los niños ¿dónde está?
En el anexo de Tambo (Caravelí), solo terminan la primaria porque hace 7 años no existía un centro de educación técnica, para continuar sus estudios. Hoy no sabemos si esos niños continuaron estudiando.
Cuando escribí esa historia hace 7 años, el Perú destinaba el 4% de su PBI en educación. Este 2025 que ya se acaba, como un hito histórico se dispone el 5% del PBI para este sector. Y ésta es solo la punta del iceberg, porque no hemos analizado la ejecución del presupuesto, ni la calidad de la inversión.
Mi reflexión en este tiempo de Navidad, es la oportunidad de encontrar espacios para dejar del lado el egoísmo, intereses particulares y ver la necesidad del más próximo. La Navidad nos recuerda que el amor de un pequeño niño nacido en Belén, se transformó en salvación para toda la humanidad. Ese niño es Jesús.
Si Dios me permite ver de nuevo a Dana quisiera que me cuente que siguió estudiando, que recibió una beca y estudiará en la universidad algo que ella ama. ¡Feliz Navidad, Dana!




