La confirmación de los primeros casos de gripe H3N2 en el país abrió una pregunta clave: ¿cómo se contagiaron los llamados pacientes cero? Para el Ministerio de Salud, la respuesta apunta menos a un ingreso reciente y más a una circulación silenciosa del virus. Un escenario que no implica pandemia, pero sí obliga a reforzar la vigilancia y la prevención.
Los dos casos confirmados corresponden a menores de edad atendidos en Lima, quienes evolucionaron favorablemente y ya fueron dados de alta. Pese a ello, la investigación epidemiológica continúa para esclarecer el origen del contagio. Desde el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades se plantea una hipótesis central: los pacientes no presentan antecedentes de viaje ni un nexo claro con un caso importado reciente. Lo que refuerza la idea de una transmisión local previa.
César Munayco, director del CDC Perú, explicó que este subclado de influenza A (H3N2) fue identificado internacionalmente desde agosto y se expandió progresivamente por más de 32 países, tras detectarse primero en Estados Unidos y Australia. En la región, Perú y Costa Rica figuran como los primeros en reportarlo. El hecho de que no se haya registrado un aumento significativo de hospitalizaciones en los últimos meses sugiere una circulación de baja intensidad, detectada gracias al fortalecimiento del sistema de vigilancia virológica.
El Minsa subrayó que el factor estacional resulta determinante. Al encontrarse el país fuera del periodo de invierno, la circulación de virus respiratorios se mantiene en niveles bajos. No obstante, las autoridades sanitarias proyectan que el comportamiento podría cambiar el próximo año, durante la temporada fría, motivo por el cual ya se intensifican las acciones preventivas y el monitoreo de casos sospechosos.
En cuanto a las medidas de protección, el ministerio precisó que no existe una disposición general para el uso obligatorio de mascarillas en la población. La recomendación se concentra en personas con síntomas respiratorios y en establecimientos de salud, junto con prácticas básicas como el lavado de manos, la ventilación de ambientes y la atención oportuna de signos de alarma, especialmente en niños y adultos mayores. Estas acciones forman parte de la alerta epidemiológica nacional vigente ante el aumento de viajes y la movilidad propia de las fiestas de fin de año.




