La Organización de los Estados Americanos citó a una sesión extraordinaria para abordar la crisis generada por el lento y cuestionado recuento electoral en Honduras. Con resultados aún no definitivos y una diferencia mínima entre los primeros candidatos, el organismo recibirá el informe de su misión observadora, en medio de denuncias de fraude, tensiones políticas y creciente incertidumbre en el país.
El anuncio llega mientras el conteo avanza con 99,40 % de actas escrutadas y un margen estrecho entre Nasry Asfura y Salvador Nasralla. Asfura, apoyado por Donald Trump, mantiene una ligera ventaja con más de 1,29 millones de votos. Seguido muy de cerca por Nasralla, quien supera los 1,25 millones. En tercera posición queda Rixi Moncada, representante de Libre y aliada de la presidenta saliente Xiomara Castro, con más de 618 mil sufragios.
La tensión aumentó cuando el exmandatario Manuel Zelaya, esposo y principal asesor de Castro, reconoció que la fórmula presidencial habría sido ganada por Nasralla, una admisión que supone un revés para el oficialismo. Nasralla, quien antes fue parte de una alianza con Libre, denunció lo que llamó un “fraude monumental” y exigió un escrutinio especial acta por acta. Las interrupciones técnicas que paralizaron el conteo por tres días avivaron aún más la desconfianza ciudadana.
Organismos internacionales como la OEA, la Unión Europea y observadores locales permanecen en el país supervisando cada paso del recuento. El Parlamento hondureño, por su parte, condenó la supuesta injerencia del presidente estadounidense Trump, lo que sumó un nuevo elemento de fricción al clima político. La misión observadora de la OEA instó a todas las fuerzas a mantener una vigilancia responsable y a esperar los resultados oficiales antes de emitir juicios definitivos.
Los hondureños eligieron presidente, designados presidenciales, alcaldes y legisladores en un proceso cuyos resultados finales deben se anunciarán por el CNE dentro de un plazo de 30 días. Mientras tanto, el país sigue pendiente de un conteo que avanza con dificultades y que definirá no solo al nuevo mandatario, sino también la estabilidad política de los próximos años.




