El alcalde del Centro Poblado de Jachaña, Mauro Yucra Soto, encendió las alarmas al confirmar que la población analiza protestas contra Minera Bateas por incumplir promesas asumidas desde el 2024. La empresa validó expedientes y respaldó proyectos, pero ninguno se concreta. El retraso no solo frena obras deportivas, sino también iniciativas educativas, hídricas y de acceso vial que los anexos consideran urgentes.
El punto más crítico para la comunidad es el campo deportivo de grass sintético que la empresa se comprometió a financiar por un monto superior a los S/ 99 mil. El municipio destinó el terreno mediante ordenanza y elaboró el expediente técnico aprobado por la compañía. Sin embargo, pese a los avances administrativos, la obra sigue en pausa y la presión social aumenta. Yucra afirma que la población exige respuestas en cada reunión y que la autoridad local ya enfrenta un escenario de desgaste por la falta de avances.
A ello se suma el reclamo por la descentralización de los programas educativos que impulsa Mina Bateas. El alcalde sostiene que las becas, capacitaciones y demás iniciativas se concentran en la capital del distrito y dejan de lado a los anexos. La comunidad pide que los estudiantes de zonas alejadas tengan acceso a las mismas oportunidades, tanto en institutos como en universidades. El pedido refleja un sentimiento persistente: la sensación de que los beneficios no llegan a quienes viven más lejos y dependen de estos apoyos para continuar sus estudios.
Los ganaderos de Jachaña también esperan la ampliación del sistema de cochas, una obra que consideran vital para asegurar el recurso hídrico. Según los compromisos previos, la empresa construyó 300 cochas, pero faltarían otras 300 para completar la cobertura. La disponibilidad de agua es un tema sensible en la zona y, para los criadores, el retraso amenaza su actividad productiva. La comunidad mantiene este tema en agenda, pues el cumplimiento parcial no resuelve el problema de fondo.
El deterioro de la carretera Chalhuanca–Jachaña agrava el panorama. Yucra advierte que la polvareda y la erosión afectan tanto el tránsito como la salud de los vecinos, por lo que exige mantenimiento periódico. En conjunto, los compromisos pendientes han creado un ambiente de creciente tensión que podría desembocar en plantones y movilizaciones. El alcalde insiste en el diálogo, pero reconoce que la paciencia comunitaria se agota y que la empresa debe responder antes de que el conflicto escale.




