El megaproyecto del Puerto de Corío recobra fuerza en un momento decisivo. La articulación entre el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), ProInversión y el Gobierno Regional de Arequipa, sumada al proceso avanzado del estudio de demanda y a la atención de inversionistas internacionales, vuelve a proyectar a Islay —al sur de Arequipa— como un punto estratégico del comercio Pacífico–Mercosur. Sin embargo, el futuro del llamado “Puerto de las Américas” aún depende de superar tensiones políticas y asegurar una gobernanza sólida.
Convenio firmado

La firma del convenio en Huánuco marcó un cambio de aire para un proyecto que durante años ha alternado entre entusiasmo y frustración. El MTC, ProInversión y el Gobierno Regional de Arequipa coincidieron en que era momento de actuar y establecieron un marco de cooperación para atraer desarrolladores portuarios internacionales capaces de asumir la construcción y operación del futuro megapuerto. Con este gesto político, Arequipa volvió a colocar a Corío en la agenda nacional tras meses de silencio y desencuentros.
El acuerdo también distribuyó responsabilidades técnicas: la Autoridad Portuaria Nacional asumirá la asistencia en la revisión del Plan Maestro, mientras el gobierno regional deberá sanear más de 15.900 hectáreas destinadas al proyecto. Para el gobernador Rohel Sánchez, esta infraestructura no solo complementaría el desarrollo territorial, sino que impulsaría la capacidad exportadora del sur. “Corío permitirá mejorar la exportación de minerales, granos y biocombustibles hacia Asia”, afirmó durante su presentación en el Consejo de Estado Regional.
Los dotes de Corio

El atractivo de Corío no nace únicamente de proyecciones económicas, sino de una condición natural excepcional. Su profundidad entre 20 y 28 metros —y estudios que señalan áreas de hasta 50 metros— ofrece un rasgo único en Sudamérica. Ningún otro punto del litoral regional combina esa profundidad y cercanía a corredores logísticos emergentes. Por eso, ingenieros y economistas coinciden en que Corío podría recibir naves que hoy bordean los 24.000 TEUs, imposibles de operar en muchos terminales del continente.
Para el economista Fredy Leiva, que ha estudiado el proyecto por más de una década, la ubicación de Corío es una ventaja geopolítica clave. “Este lugar es ideal para la construcción de un mega puerto”, sostiene, al ubicarse en la “parte central occidental de América del Sur”. Lo que permitiría una conexión directa con los principales puertos asiáticos. Su análisis recalca que la reducción en tiempos de traslado y costos logísticos convertiría al Perú en un actor más competitivo en el Pacífico.
Esa visión también contempla un desarrollo mucho más amplio que un muelle. Leiva recuerda que la propuesta integral incluyó ferrocarriles hacia Puno y Brasil, nuevas redes viales, zonas industriales y urbanas, así como plataformas logísticas para contenedores. Según el especialista, estos componentes podrían transformar a Arequipa en un polo industrial capaz de generar miles de empleos y dinamizar sectores como la agroexportación y la minería del sur, que hoy dependen de cadenas logísticas largas y costosas.
Proyecciones económicas

Desde la Gerencia Regional de Promoción de la Inversión Privada, se plantea un horizonte incluso más ambicioso. Algunas proyecciones estiman que el megapuerto podría mover hasta el 50% de la economía nacional, integrándose con un terrapuerto y un aeropuerto en La Joya o Cotahuasi. La conectividad sería reforzada por una red ferroviaria que uniría Corío con Mollendo, Uchumayo, Yura, Bolivia y Brasil, lo que permitiría trasladar carga de manera eficiente hacia el Pacífico. Para Arequipa, sería la consolidación de un ecosistema logístico sin precedentes.
Estos planes se complementan con proyectos en marcha, como el hub de hidrógeno verde, que suma inversiones por US$4.700 millones. Según el gobernador Sánchez, la articulación entre ambas iniciativas atraería capitales estratégicos. “No solo generaremos desarrollo portuario, sino un ecosistema energético y logístico”, aseguró. Para el sur, esta sinergia podría convertir a la región en una plataforma para energías limpias y cadenas de exportación de gran escala.
Mientras tanto, el estudio de demanda del movimiento de carga entra a su fase final bajo la supervisión de la Autoridad Portuaria Nacional. Este análisis determinará si realmente existe la demanda suficiente para que un megapuerto como Corío sea rentable y sostenible. Sus resultados serán determinantes para iniciar un proceso de concesión o APP. Sin ellos, advierten especialistas, cualquier cifra proyectada sería apenas un ejercicio teórico sin sustento técnico, especialmente considerando la magnitud de la inversión.
Inversores a la vista
A pesar de estas precauciones, el interés internacional ya se ha manifestado. China, Estados Unidos, Corea del Sur y Portugal han expresado su disposición a evaluar inversiones. “Corío va a consolidar el sistema portuario nacional”, declaró Mario Zúñiga Martínez, de la Agencia de Desarrollo de Arequipa, quien destacó que Chancay abrió la mentalidad del país frente a la importancia de los puertos. En otras palabras, Corío se beneficia del precedente que dejó el megapuerto limeño.
Desde la APN, el presidente Juan Carlos Paz también subraya el valor estratégico de Arequipa: “El puerto es una pieza clave para fortalecer la logística nacional y la conexión con mercados internacionales”, señala. Añade que la ubicación permitiría captar carga boliviana y brasileña, algo que pocos terminales pueden ofrecer con ventajas logísticas reales. Para la institución, integrar Corío al sistema nacional permitiría aprovechar los 23 tratados de libre comercio que tiene el país y su acceso al Pacífico.
Demoras y tensiones
Sin embargo, el proyecto no ha estado libre de tensiones políticas. Tras haber obtenido una viabilidad técnica temporal en 2025, el Gobierno Regional solicitó suspenderla alegando posibles vicios en el proceso. La decisión devolvió el proyecto a foja cero y generó preocupación entre inversionistas. Este episodio expuso una fractura entre el Gobierno central y la región, reavivando dudas sobre la gobernanza del proyecto y la capacidad institucional para conducir una obra de esta magnitud.
Voces regionales consideran que la gestión debe aprender de experiencias fallidas. “Debe servir como aprendizaje para no tener 13 adendas”, advirtió Juan Carlos Banich, director de Comunidad en Marcha, en referencia a Majes–Siguas II. Para él, Corío podría beneficiar a más de 3,6 millones de personas en la Macro Sur si se evita la improvisación. La lección, según especialistas, es que la solidez del puerto debe reflejarse también en la solidez de su conducción política y técnica.
Así, Corío se encuentra en una encrucijada: cuenta con profundidades naturales privilegiadas, una ubicación estratégica, interés internacional y un territorio asegurado. Pero aún requiere un cierre político y técnico que le permita avanzar. De concretarse, Arequipa podría posicionarse como un eje del comercio sudamericano; de estancarse, volvería a perder una oportunidad histórica. El sur observa atento, sabiendo que el país también se juega aquí su futuro logístico.




