Esta semana estuvo marcada por el retroceso del gobernador Rohel Sánchez a la demanda por Difamación que interpuso a colegas periodistas de Exitosa Arequipa. Podría verse como un triunfo de la libertad de expresión y de la presión política de la opinión pública ante el despropósito de la autoridad regional, pero hay que leer entre líneas lo que significó para los medios de prensa la pretensión judicial de Sánchez.
En principio, a pesar de que la demanda no tenía ni pies ni cabeza, porque se pretendía judicializar el derecho a opinión de los ciudadanos —no solo de los periodistas—, la jueza Isabel Huanqui Tejada admitió la demanda y le dio trámite para alimentar el show jurídico y político que significa cualquier demanda de este tipo. Además, de generar una sospecha de posible favorecimiento hacia el gobernador, pues varios especialistas en la materia —abogados— opinaban que ni siquiera debía pasar el control previo. Pero la jueza de prestó al juego de Rohel Sánchez.
Al admitir la demanda obviamente se alimentó el temor de todo el gremio periodístico. No solo por el caso de los colegas de Exitosa, sino que deja un mal precedente para otros futuros casos. ¿Qué pasa si otra demanda de este tipo; sin argumentos firmes de animus difamandi, se lleva a juicio? Lo único que ocasiona este actuar de jueces como Isabel Huanqui, es que el medio y los periodistas gastemos energías, dinero y tiempo en responder a una demanda sin sentido.
El daño jurídico y moral en el caso de Rohel Sánchez contra Exitosa es evidente. Porque además, sabiendo que en juicio Sánchez iba a perder, decidió desistir. Es decir, el gobernador hizo perder tiempo a los periodistas, pero también a la administración de justicia con un despropósito. ¿Habrá algún castigo legal contra el gobernador por parte de la jueza o la Corte de Justicia de Arequipa? Creemos que no. Todo quedará impune como siempre.
Porque lo que el señor Sánchez hizo fue un juego de poderes: Mira yo puedo demandarte cuando quiera y cualquier juez puede admitir mi demanda por más descabellada que sea, solo para que tú —periodista, ciudadano— pierdas tu tiempo y meter miedo al resto de periodistas o críticos de mi gestión. El mensaje es ese y el Poder Judicial —ahora sí generalizo— se prestó en este caso.
Esperemos que la Corte Superior de Justicia de Arequipa reflexione en general sobre el papel que juegan cuando cualquier autoridad o institución pública o privada demanda a un medio de prensa o un periodista. Solo pedimos que consideren que una crítica o una denuncia periodística casi nunca tiene un animo de difamación, sino de velar por el interés público. Y que los periodistas siempre consideramos pasos básicos antes de publicar; como buscar la versión de la otra parte o comprobar con documentos cada afirmación que se hace.
Aunque debemos señalar que la jueza Huanqui es una excepción. Porque hemos notado que en varios casos, jueces han desestimado demandas del mismo tipo contra este medio y este director; y también contra otros colegas. Incluso sin tener conocimiento de los casos. Eso es una muestra de seriedad de algunos jueces. Lo cual saludamos.




