Alfonso López-Chau Nava luce como si no hubiese llegado a las 3 de la madrugada y se hubiese despertado apenas unas horas después para atendernos en su hotel. Son las 7 de la mañana y está terminando de tomar desayuno. Se quita los lentes y parece esperar las preguntas típicas: propuestas, posiciones sobre asuntos de la región, candidatos y opiniones. Pero nada de eso. Queremos conocer al hombre detrás del precandidato, del ingeniero que no es ingeniero, sino economista, y del líder político que más expectativa ha generado en los últimos meses.

Un poco sorprendido accede a contarnos un poco de lo que muy pocos saben.

López-Chau brindó entrevista exclusiva a Revelación.pe, pero no para saber de sus propuestas, sino para conocer mejor a la persona detrás del candidato.

Enseñanzas de su padre

Segundo de siete hermanos, Alfonso López-Chau nació en un hogar pobre. Su padre era carnicero y su madre una ama de casa que también debía salir a vender sus panes rellenos y camotes sancochados para completar la mesa.

Pero ninguna necesidad provocó que desvíe su rumbo a la persona que es hoy. Recuerda con gratitud las enseñanzas de su padre. «Yo leía mucho en un sofa, más pequeño que este, y mi padre me miraba por detrás. Una vez me dijo: ¿cómo sabes que esa cita textual es correcta? Porque no la compruebas. Y entonces yo iba a la biblioteca a buscar el libro de la cita para obedecer a mi padre. Pero luego me di cuenta que su intensión no era esa, sino que siga leyendo más libros. Porque cuando das con el libro de la cita entonces te das cuenta que es mejor y lo lees todo y así vas siguiendo las citas y conoces más libros. Su intensión era que siga aprendiendo», explica López-Chau.

Su padre también le enseñó el valor del trabajo duro. Explica que le consiguió trabajo como ayudante de otro carnicero. Allí aprendió a filetear y a trozar las piezas de carne. Pero mejor que eso, a administrar su dinero. «El primer sueldo, me dijo mi padre, es para tu madre, para que te vaya bien en la vida. Y así lo hice», añade.

Alfonso López-Chau mantiene las enseñanzas de su padre siempre presentes. En otro momento comenta que le dijo: «Con el patán, con el abusivo, fuerza y dignidad, nunca te dejes humillar. Y con el pobre, ser más humilde que él, siempre hacerlo sentir como igual».

Y ese aprendizaje lo aplicaba desde el colegio. Cuando estudió en la Gran Unidad 2 de Mayo del Callao, fue dirigente en el Movimiento Jornada Estudiantil de Trabajo. El mismo que convocó a miles de estudiantes del país en diversas actividades para recolectar dinero con le fin de fundar un colegio en Comas. La iniciativa se inspiró en un movimiento parecido de estudiantes suecos que recolectaron dinero para ayudar en la Educación en el Perú. «La maestra que nos convocó nos dijo: quien recibe una ayuda y no hace nada por merecerla convierte al ayuda en limosna. El Perú no es un país limosnero, por tanto, cómo los jovenes del Peru no podrían dar el mismo ejemplo. Y lo logramos», recuerda.

Convicción heredada

La Gran Unidad 2 de Mayo del Callao es el colegio donde López-Chau fue dirigente y gran estudiante.

Ahí, en medio de los estudios y el Club de Periodistas Estudiantiles conoció a quién sería su esposa, Ada Pastor Goyzueta. Cuenta que los miembros de cada colegio se reunían. Ella, estudiante del Colegio Privado America del Callao, y él de la Gran Unidad 2 de Mayo. «Yo siempre iba y la veía, una flaquita con lentes. Una vez estaba hablando y ella levantó la mano para interrumpir. Y dice: Yo no estoy de acuerdo usted por esto, por esto, por esto. Ahí me enamoré y me casé con ella», dice y se dibuja una sonrisa en su rostro.

Aunque ahora están divorciados, López-Chau señala que tienen una buena relación de respeto mutuo. Pero además, tienen un hijo y 3 nietos que los siguen uniendo.

Justamente su hijo, Luis Alfonso, es uno de los promotores el partido político Ahora Nación y además presidente de la agrupación. Y no por orden de su padre, sino, asegura Alfonso López-Chau, por iniciativa propia e incluso en contra de las recomendaciones suyas y su expareja.

Esa convicción innata no es casualidad. Cuando Alfonso López-Chau estudiaba economía en la Universidad Nacional del Callao conoció a tres profesores que marcaron su vida para siempre: Armenio Chávez de Paz, Raúl García Jara y Enrique Romero.

Sobre todo está agradecido con Enrique Romero. Este enseñaba macroeconomía y el joven López-Chau quedó fascinado. «Quería ser el primero en ese curso, no me importaba nada más», recuerda. Fue tanto su ahínco que Romero se percató y al finalizar el curso lo convocó para ser su asistente de prácticas. Pero no en la Universidad Nacional del Callao, sino en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

«Yo era de 4to ciclo y ese curso se enseñaba en la San Marcos en 6to ciclo. Así que me resolvía 200 ejercicios para tener dominio. Me fue muy bien. Siempre lo recuerdo con mucho cariño», añade.

Alma de dirigente

Cuando los estudiantes lo requirieron, López-Chau los respaldó para protestar contra Dina Boluarte.

Y no solo eso, también recuerda a quién fue rector de la Universidad Nacional del Callao, Jacobo Alcavez. Cuando López-Chau era dirigente estudiantil lideró una protesta y arengaba frente al rector. «Pudo expulsarme, pero no lo hizo. En cambio me mandó a estudiar. Era un curso de una semana para profesores que daba el Banco Central de Reserva del Perú. Allí me di cuenta que la política no solo es griterío y protesta, sino también ciencia. Entonces me retiré de la política para concentrarme en la economía. Y mire, llegué a ser director del Banco Central de Reserva del Perú», se anima.

Ese apoyo incondicional de sus mentores y profesores López-Chau nunca lo olvidó. «¿Cómo cree que con ese gesto del rector yo iba a cerrar las puertas a los alumnos de Puno, Cusco y Arequipa? (Cuando fueron las protestas de entre 2022 y 2023 contra Dina Boluarte) Yo había recibido más que eso, era lo mínimo», dice levantando un poco la voz, haciendo énfasis en esa suerte que tuvo y los gestos que sus mayores tuvieron con él y que busca compartir con los jóvenes de hoy.

Vocación de maestro

López-Chau además fue director del Banco Central de Reserva del Perú, entre 2006 al 2012.

Otro aspecto de su vida es cuando, en medio de sus estudios de economía en la Universidad Nacional del Callao, asumió como docente en un colegio. Allí enseñó Economía, pero luego el director le pidió que enseñe Literatura, Historia Universal y Filosofía. «Pero yo no sabía nada de eso. El director me dijo que era lo de menos, tú sabes comunicar. Así que me tocó aprender y enseñar. Es mi habilidad», señala y lo cierto es que no deja dudas de ello.

Ese don para enseñar y para comunicar lo que quería le sirvió cuando postuló para el rectorado de la Universidad Nacional de Ingenierías. Aunque era docente desde finales de los 80’s, López-Chau nunca quiso un cargo. Sin embargo, en 2021 el Centro Federado de estudiantes de la Facultad de Ciencias le anunció que querían proponerlo. Al comienzo dudó pero luego aceptó. «Era un honor que los propios estudiantes me convoquen», añade. Esa elecciones las ganó, claro, pero no sin antes recibir duras críticas y «guerra sucia». Principalmente lo señalaban por no ser ingeniero. «Cómo ese de la pinche Universidad del Callao va a ser rector de la UNI», decían.

Entonces, López-Chau aplicó sus mejores dotes de convencimiento. Cuando acudía a las clases para hacer campaña, no negaba su origen universitario. Al contrario lo resaltaba. «¿Qué será del que se avergüence de su madre? Les decía. Entonces les explicaba que esos que se jactaban de ser ingenieros de la UNI la estaban más bien desprestigiando. Yo era cobijado y adoptado por la UNI, y estaba orgulloso de ello. Entonces les mostraba mi DNI y les pedía que vean mi firma. Y la hacía en el pizarrón. Entonces les decía, miren un billete de 20 soles y miraban mi firma. He sido director del Banco Central de Reserva y he firmado como profesor principal de la UNI. Y mis enemigos, aunque no quieran siempre tendrán que llevar mi firma en su bolsillo de atrás. Gané con el 70% de los votos de los estudiantes», afirma.

Ese es López-Chau, el ingeniero que no es ingeniero, porque es economista; el tipo que gusta del pan con bonito frito del barrio donde creció en el Callao; y el lector, el maestro y el padre.