Al menos 3.040 personas han muerto en Irán desde el inicio de los bombardeos atribuidos a Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero, según un informe difundido por la organización de derechos humanos Human Rights Activists News Agency (HRANA). De acuerdo con la ONG, la mayoría de las víctimas corresponden a población civil, entre ellas numerosos menores de edad.

El reporte se basa en información recopilada a partir de autoridades sanitarias, organismos de emergencia, reportes de protección civil y testimonios de activistas que siguen el desarrollo del conflicto en distintas regiones del país.

Según el desglose presentado por HRANA, 1.319 de los fallecidos serían civiles, dentro de los cuales al menos 206 son menores de edad. Además, la organización señala que 1.122 militares habrían muerto en los ataques, mientras que 599 víctimas aún no han podido ser plenamente identificadas.

La ONG advirtió que estas cifras podrían aumentar en los próximos días, debido a las dificultades para acceder a algunas zonas afectadas por los bombardeos y a los retrasos en la confirmación de identidades.

En las últimas 24 horas, el informe registra 21 nuevas muertes, todas correspondientes a civiles, entre ellas un menor. Estas víctimas se relacionan con 285 ataques reportados en 18 de las 31 provincias en las que se divide administrativamente Irán.

La intensidad de los bombardeos ha provocado un incremento constante de fallecidos y heridos, además de una fuerte presión sobre los servicios de emergencia y los sistemas de salud en varias regiones del país.

Por primera vez desde el inicio de la ofensiva, la provincia de Isfahán superó a Teherán como la zona con mayor número de ataques registrados.

Mientras tanto, el Ministerio de Sanidad iraní mantiene un balance oficial considerablemente menor: 1.200 muertos y cerca de 10.000 heridos. La diferencia entre ambas cifras refleja las dificultades para obtener información precisa en medio de un conflicto que ya supera las dos semanas.

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