La tensión entre Irán y Estados Unidos volvió a escalar tras un intercambio de amenazas entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el jefe de seguridad iraní, Ari Larijani, en medio del undécimo día de enfrentamientos en Oriente Próximo. El cruce de declaraciones se produce luego de que Washington intensificara sus operaciones militares en la región y advirtiera sobre posibles represalias si Teherán interfiere con el tránsito petrolero en el estrecho de Ormuz.
Trump lanzó una advertencia directa al gobierno iraní al señalar que Estados Unidos respondería con una ofensiva “veinte veces más fuerte” si Irán bloquea el flujo de petróleo por ese corredor estratégico, uno de los más importantes del mundo para el comercio energético. A través de su red Truth Social, el mandatario afirmó que su país podría destruir objetivos clave que dificultarían la reconstrucción de Irán como nación. “Muerte, fuego y furia caerán sobre ellos, pero espero que eso no suceda”, expresó.
La respuesta desde Teherán no tardó en llegar. Ari Larijani, una de las figuras más influyentes del régimen iraní, rechazó las advertencias de Washington y aseguró que su país no teme a lo que calificó como “amenazas vacías”. En un mensaje dirigido directamente a Trump, el funcionario lanzó una frase que elevó la tensión diplomática: “Quienes han sido más poderosos que usted intentó eliminar a la nación iraní y fracasaron. Cuídese de no ser eliminado”.
Mientras tanto, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció que se preparaba la jornada más intensa de ataques aéreos contra Irán desde el inicio del conflicto. Según reportes preliminares, los bombardeos de Estados Unidos e Israel han impactado zonas cercanas a Teherán, provocando incendios en depósitos de petróleo, cortes de electricidad y contaminación tóxica. En paralelo, Irán ha respondido con ataques con misiles hacia países del Golfo.




