El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la “gran oleada” de ataques contra Irán aún no ha ocurrido, pero advirtió que podría producirse “muy pronto”. En declaraciones a la prensa, el mandatario defendió el desempeño de las Fuerzas Armadas y afirmó que la operación militar en curso “va muy bien”. “Tenemos el mejor ejército del mundo y lo estamos utilizando. Ni siquiera hemos empezado a golpearlos con fuerza”, sostuvo, al tiempo que anticipó una fase de mayor intensidad en los próximos días.

La ofensiva, denominada Operación Furia Épica y ejecutada en coordinación con Israel, dejó como saldo inicial la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, además de varios altos mandos militares. El golpe provocó una rápida escalada regional. Teherán respondió con bombardeos contra Israel y contra países árabes con presencia militar estadounidense, entre ellos Baréin, Jordania, Kuwait, Catar y Emiratos Árabes Unidos. Según Trump, estos ataques contra aliados en el Golfo fueron la “mayor sorpresa” de la campaña.

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos.

El mandatario afirmó que, pese a que Washington aseguró tener la situación bajo control, varios de esos países ahora desean involucrarse más activamente en el conflicto. Además, reconoció que podrían registrarse más bajas estadounidenses —hasta ahora cuatro militares fallecidos—, aunque reiteró que no desea una guerra prolongada. “Siempre pensé que duraría cuatro semanas y vamos un poco adelantados al itinerario previsto”, indicó.

En paralelo, medios iraníes confirmaron la muerte de Mansoureh Khojasteh Bagherzadeh, viuda de Jameneí, tras permanecer en coma por heridas sufridas en los bombardeos. Su fallecimiento se suma al de otros familiares del líder religioso y profundiza el duelo nacional en Irán. Mientras tanto, las autoridades iraníes activaron los mecanismos constitucionales para designar a un nuevo líder supremo, en medio de una de las crisis militares y políticas más graves de los últimos años en la región.

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