El ruido constante de retroexcavadoras y volquetes marca la jornada en la avenida Metropolitana, donde el nuevo encauzamiento de la torrentera El Chullo alcanza un 80% de avance. La intervención busca evitar que un nuevo huaico vuelva a golpear a la urbanización Flora Tristán y sectores aledaños, tras el colapso del cauce original, hoy cubierto por toneladas de piedras y lodo.
El desborde anterior dejó viviendas anegadas y obligó a evacuar los primeros niveles de varios edificios. Desde entonces, la zona permanece en vigilancia permanente ante la posibilidad de más lluvias. El cauce provisional habilitado desde el cruce de Sachaca con Tahuaycani hasta las inmediaciones de Flora Tristán, permitirá dirigir el flujo de agua y sedimentos lejos de las áreas más vulnerables.
En el lugar operan cinco retroexcavadoras, cuatro volquetes y dos cargadores frontales, maquinaria que remueve y reubica el material acumulado para formar diques y reforzar los márgenes. Parte de los equipos fue facilitada por la empresa minera Sociedad Minera Cerro Verde, en medio de la emergencia.
Los trabajos se concentran en el tramo más afectado, donde aún se observan huellas del último ingreso de lodo. En paralelo, cuadrillas realizan la limpieza del cauce natural, retirando grandes rocas que bloquean el paso del agua.
Las labores también se extendieron a vías como las avenidas Los Incas y Los Ángeles, además de las calles Los Frutales, Las Orquídeas y Chullo, consideradas puntos críticos por acumulación de material.
Mientras avanzan las obras, los vecinos intentan recuperar la normalidad. En los primeros días tras la emergencia, brigadas municipales apoyaron la limpieza de viviendas y distribuyeron más de 2.000 sacos terreros para reforzar accesos y fachadas. Sin embargo, el temor persiste: todo dependerá de que el nuevo encauzamiento resista si las lluvias regresan con intensidad.




