Por: Augusto Santillana. Abogado y Analista Político.

La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) realizó este jueves 12 el sorteo para definir la ubicación de los partidos políticos en la cédula de votación en las elecciones generales 2026, que se llevarán a cabo el próximo 12 de abril. En los comicios 2026, participarán 36 partidos políticos con candidaturas presidenciales y congresales y dos que solo han presentado listas para el Parlamento, que desde mediados de este año estará dividido en diputados y senadores. El partido Alianza “Venceremos”, presidido por el candidato presidencial Ronald Atencio, encabezará la cédula de sufragio, mientras que el “Partido Morado”, que postula a Mesías Guevara, ocupará la última posición.

En los comicios 2026, participarán 36 partidos políticos con candidaturas presidenciales y congresales y dos que solo han presentado listas para el Parlamento, que desde mediados de este año estará dividido en diputados y senadores. De existir más renuncias de partidos políticos que a última hora, vienen tramitando sus renuncias, sus casilleros quedarán vacíos para no alterar la ubicación y numeración del sorteo adjudicado.

Viendo la “sábana” que implica tener entre manos, la cédula electoral evidencia el caos, la farra, el desorden, la incertidumbre y la buena fortuna que primará para hacerse, de una curul para el Senado o para diputados. Ante tanta oferta electoral, la esperanza de los partidos políticos y sus candidatos, que logren superar la valla electoral al 5%, esto es, siete diputados y tres senadores a nivel nacional, además de obtener el 5% de los votos como partido político, es desalentadora. Será una “tinka” hacerse de una curul.

Se adviene a ello, el problema de la franja electoral que ha sido utilizada como una oportunidad de enriquecerse ilegalmente, pura corrupción de aquellos dueños de las agrupaciones políticas que han dirigido los fondos que les otorga el Estado para su campaña electoral, a través de la ONPE, hacia medios de comunicación que nadie ve ni conoce pero que se han asegurado un retorno vía coima. El objetivo de su participación en política, es únicamente, sacarle provecho económico, desde el saque. No tienen una visión de fortalecer el partido, ni su doctrina ni sus principios porque sencillamente no los tienen. Hoy en día, formar un partido político, es una forma más de hacer dinero fácil. Mercaderes de la política, les dicen.

Hay para todos los gustos y colores. Los más marketeados, cobran más. Los “emprendedores” recientes, cobran menos, recién se están dando a conocer. Y quienes han accedido a ser los “candidatos” del partido, previo paso por “caja” según tarifario de la ubicación que están dispuestos a pagar, tienen que ganar para recuperar su inversión, para hacer lobbys, para colocar a sus afines en puestos de trabajo, previa mochada de sus sueldos; para incrementarse sus prebendas y lujos, como hasta ahora viene ocurriendo. No importa si son de izquierda o derecha. Eso es para la tribuna, para la plaza. Lo que importa es engrosar las filas de los nuevos privilegiados, de los nuevos ricos por obra y gracia del Estado que es retroalimentado por esta nueva estirpe política.

En su obra “Politica”, Aristóteles dice que “La naturaleza arrastra, pues, instintivamente a todos los hombres a la asociación política. El primero que la instituyó hizo un inmenso servicio, porque el hombre, que cuando ha alcanzado toda la perfección posible es el primero de los animales, es el último cuando vive sin leyes y sin justicia. Lo que prueba claramente la necesidad natural del Estado y su superioridad sobre el individuo, si no se admitiera, resultaría que puede el individuo entonces bastarse a sí mismo aislado así del todo como del resto de las partes; pero aquel que no puede vivir en sociedad y que en medio de su independencia no tiene necesidades, no puede ser nunca miembro del Estado”.

En democracia es importante el Estado, que parte de la Nación que conformamos. Y se empieza a ser Estado, a través de los partidos políticos y éstos a su vez se fortalecen a través de la militancia política, desde las bases nos asociamos políticamente. Hablamos de la importancia de la militancia basada en la doctrina, en ideología, en valores y en principios, en el amor por la Patria. Hasta que ello no pase. Lo que se viene en estas elecciones generales es más de lo mismo. Es otro estadío más de la enfermedad creada por la ambición y la indiferencia.

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