Por: Alexander Mamani Pino. Comunicador Social

El Gobierno Regional de Arequipa desarrolló una ceremonia de inicio de saldo de obra del proyecto de construcción del Hospital Maritza Campos Díaz, encabezada por el gobernador Rohel Sánchez y otras autoridades locales, con bailes, serpentinas y collares de flores.

El mensaje central del evento fue contundente: un enorme cartel proclamaba que “el Hospital Maritza Campos Díaz es una realidad”, acompañado del subtítulo “más de 400 mil habitantes beneficiados”, todo en tiempo presente, como si la infraestructura ya estuviera concluida y operativa.

Pero la realidad es otra. El hospital no está terminado ni en funcionamiento. No atiende pacientes, no brinda consultas, no realiza cirugías. Lo que se ha hecho es un acto protocolar para recién culminar la construcción. Entonces surge la pregunta inevitable: ¿qué está pasando aquí?

Si la infraestructura aún no está lista, ¿este tipo de ceremonias vendría a ser algo así como el “baby shower” de la obra? Se celebra antes de que nazca, antes de que empiece a cumplir su función. ¿Qué necesidad hay de presentar como hecho consumado algo que todavía está en proceso?

También cabe otra lectura: quizás este acto refleja la presión que tiene la gestión regional en su último año de gobierno por mostrar resultados. Cuando no hay obras grandes terminadas y funcionando, se vuelve más fuerte la necesidad de exhibir avances como si fueran logros definitivos. Pero la gente sabe diferenciar entre una obra que recién se retoma y una que realmente está lista y atendiendo.

Por el bien del Cono Norte, por el bien de Arequipa, ojalá que esta vez sí se concluya el hospital y entre en funcionamiento sin más demoras. Que no se repita la historia del anhelado proyecto Majes II, tantas veces anunciado como una realidad inminente y que, hasta hoy, sigue sin concretarse plenamente.

La ciudadanía no necesita actos simbólicos; necesita resultados. El verdadero anuncio será el día en que el hospital abra sus puertas y empiece a atender a esos más de 400 mil habitantes que esperan, no promesas, sino servicios de salud efectivos.

Deja una respuesta