La aparente calma del penal de Barbadillo se vio interrumpida este domingo tras una requisa inusual encabezada por la Dirección de Seguridad Penitenciaria del INPE, con apoyo del Grupo de Operaciones Especiales (GOES). El operativo dejó al descubierto una serie de comodidades en las celdas de expresidentes recluidos en este establecimiento, ubicado dentro del complejo policial de la Diroes, en Ate.
Según reveló un informe del diario El Comercio, durante la inspección se hallaron equipos electrónicos y enseres que no figuraban en los reportes regulares remitidos a la dirección del penal. El caso más llamativo fue el del expresidente Pedro Castillo, condenado por el fallido golpe de Estado de 2022, en cuyo ambiente se encontraron un televisor, radio, bicicleta estática, refrigeradora y una cocina equipada.
De acuerdo con el reglamento del INPE, el ingreso de artefactos electrónicos requiere autorización expresa del Consejo Técnico Penitenciario y su uso debe ser colectivo. No obstante, la dirección del penal no presentó el acta que sustente dichos permisos, lo que incrementó las dudas sobre la legalidad de estas facilidades.
La requisa también detectó comodidades en otros ambientes: Ollanta Humala contaba con un microondas, mientras que Martín Vizcarra tenía una radio y una pequeña refrigeradora. Aunque estos objetos no fueron catalogados como prohibidos, su presencia en celdas individuales volvió a poner en discusión el trato diferenciado en Barbadillo.
Durante la intervención, además, se constató que las cámaras de seguridad no estaban operativas y se inició la revisión de los registros de visitas, en especial las realizadas por congresistas. La inspección reavivó un debate recurrente: la igualdad en la aplicación del régimen penitenciario y los límites de los privilegios para internos de alto perfil.




