Un atentado suicida perpetrado este viernes en un lugar de culto para los seguidores de la fe islámica, conocidos como; mezquita chiíta de Islamabad dejó más de 30 personas fallecidas y al menos 130 heridas, informaron fuentes de seguridad pakistaníes a la agencia AFP. La explosión ocurrió durante la oración del viernes, cuando el recinto religioso se encontraba repleto de fieles.

De acuerdo con un alto responsable policial que pidió mantener el anonimato, el ataque se produjo en el barrio de Tarlai y el balance de víctimas podría incrementarse en las próximas horas, debido a la gravedad de varios heridos. Otra fuente de seguridad confirmó que se trató de un atentado suicida y señaló que el agresor fue interceptado en la entrada del templo antes de activar los explosivos.

Periodistas de AFP reportaron escenas de pánico y confusión tras la explosión. Decenas de heridos fueron trasladados a hospitales de la capital con apoyo de ambulancias y vehículos particulares. Personal médico y transeúntes colaboraron en las labores de rescate, mientras las autoridades sanitarias activaron protocolos de emergencia.

El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, condenó enérgicamente el ataque y aseguró que los responsables “serán identificados y llevados ante la justicia”. En respuesta, el Gobierno ordenó reforzar la seguridad en mezquitas, mercados y edificios públicos, especialmente en zonas consideradas vulnerables.

Hasta el momento, ningún grupo ha reivindicado el atentado. Sin embargo, el ataque se produce en un contexto de creciente tensión en Pakistán, donde las fuerzas de seguridad enfrentan una intensificación de las insurgencias en las provincias del norte y del sur, particularmente en regiones cercanas a la frontera con Afganistán. Analistas advierten que el retiro de fuerzas internacionales de ese país y la reconfiguración de grupos extremistas en Asia Central han incrementado los riesgos de violencia sectaria, especialmente contra comunidades chiítas, en toda la región.

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