La sustitución de los alimentos tradicionales del bosque por productos procesados está modificando la dieta de los pueblos indígenas amazónicos y generando impactos directos en la salud. Una investigación del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana documenta la pérdida de prácticas alimentarias ancestrales, alerta sobre el aumento de enfermedades como la anemia y la obesidad, y plantea la recuperación de estos saberes como una estrategia clave para fortalecer la nutrición y la identidad cultural.
El estudio, desarrollado en 60 comunidades de 17 pueblos indígenas de Loreto, San Martín, Amazonas, Madre de Dios y Ucayali, registró 407 alimentos indígenas, también conocidos como Productos Alimenticios No Convencionales. La mayoría proviene de plantas, animales y anfibios que aún existen en los ecosistemas amazónicos, pero que han perdido valoración social frente al avance de alimentos industrializados, hipercalóricos y de bajo aporte nutricional.
La investigación advierte que este cambio alimentario no solo empobrece la dieta diaria, sino que acelera la pérdida del conocimiento ancestral. La transmisión intergeneracional del saber culinario se ha visto afectada por la migración, el desinterés de los jóvenes y una creciente desconexión con el entorno natural, debilitando prácticas que históricamente aseguraban la autonomía alimentaria de las comunidades.
El informe también subraya un aspecto económico clave: los alimentos tradicionales no representan un costo para las familias, al provenir del bosque, los ríos y las chacras. Su reemplazo incrementa la dependencia de los mercados urbanos y reduce la diversidad alimentaria. Frente a ello, el IIAP integró conocimiento científico y saber tradicional en una base de datos validada, con el objetivo de recuperar la confianza en estos recursos y aportar insumos técnicos para futuras políticas públicas.




