Oswaldo Calle Talavera. Analista Político
El miércoles 28 último llegó a nuestra ciudad el candidato de Renovación Popular, Rafael López Aliaga (RLA), con su plancha y algunos candidatos al Senado.
El mitin se realizó en el Teatro Fénix, un local cerrado, con la asistencia exclusiva de sus partidarios, quienes apoyaban con vivas al candidato. Mientras un grupo de personas realizaba reclamos y contracampaña a pocos metros de la puerta del teatro.
Hasta el momento, RLA es el candidato que mayor inyección de dinero parece estar destinando a la campaña, lo que, acompañado de una organización partidaria local, le permite convocar a un número de personas que en pantalla resulta llamativo.
Quizá la experiencia en otras localidades llevó al partido a alquilar un teatro de capacidad limitada, con un manejo de los enfoques y del público más conveniente.
Al inicio de la reunión intervinieron los candidatos y la candidata a vicepresidenta, Norma Yarrow, quien prometió que el país será potencia mundial y que los colegios nacionales serán mejores que los particulares.
RLA tomó el micrófono y presentó a quienes serán candidatos por Arequipa a diputados y al Senado. Entre ellos llamó la atención un nombre conocido: el exfutbolista Paolo Maldonado, a quien RLA calificó de mundialista.
Hasta hoy, y en las intervenciones de los candidatos con mayor preferencia de voto, he notado que el discurso político es muy parecido en la forma. La ausencia de talento para la oratoria los iguala. Se ha dejado atrás el discurso construido y emotivo, con carácter político y social; el fraseo largo es casi inexistente y la improvisación sustentada en el buen uso de la retórica se abandona para elegir la oración puntual de aplauso fácil, con la ayuda del animador entre cada pausa.
El orador político típico, de discurso emotivo, es casi inexistente en estas elecciones. El talento se reduce a alocuciones cortas. El animador, con micrófono potente, es el encargado de provocar el aplauso por motivación obligada, más que por merecimiento emanado del público. El animal político de talento cautivador sobre un estrado se ha perdido.
RLA se llama a sí mismo Porky, le agrada, y anuncia que publicará dos libros para que se conozca más sobre él. Anuncia además otro libro, corto, de 60 páginas, en el que hablará de la derecha cristiana y que será gratuito. En su discurso hace mucho énfasis en la religión, lo cual coincide con la presentación de su bancada de un proyecto de ley que pide eliminar la prohibición de usar temas religiosos e invocar a Dios en elecciones.
La didáctica y la elocuencia no acompañan a RLA, quien habla de Aristóteles, León XIII y Porter, todo relacionado con la doctrina cristiana, con énfasis en lo religioso, y llama familia a Renovación Popular: “nosotros no somos compañeros o camaradas, nosotros somos hermanos, hermanos renovadores”, señala.
El discurso se basa en frases aisladas que exigen esfuerzo al receptor para ser comprendidas.
Señala que tenemos un marco jurídico “maldito”, menciona los pozos de agua que ofrece en otras ciudades y afirma que 300 mil personas en Arequipa no tienen agua, cifra que no se ajusta a la verdad.
En un momento, RLA pide el voluntariado de los jóvenes; en Lima ya se hizo, afirma, para ir casa por casa y llevar amor. Señala que los voluntarios deben saber el cumpleaños de las madres solteras y de los habitantes de la casa, y celebrar el Día de la Madre y la Navidad. El público lo aplaude.
Anuncia para el 12 de febrero su plan de gobierno sin “formato caviar”, donde explicará la reducción del Estado y de los ministerios de 18 a seis, para hacer un gobierno exitoso como en la Municipalidad de Lima, menciona.
Hace énfasis en el DNI para el no nacido, en que cada criatura tendrá tres comidas —no dice cómo—, en que todo colegio nacional será mejor que los particulares, en que subirá las pensiones de la ONP y de Pensión 65 a 500 soles, y que aumentará el sueldo a militares, médicos, enfermeras y profesores.
Un entusiasta interrumpe a RLA y este responde: “déjame parir”, “déjame, estoy pariendo”, y bromea diciendo que “los chanchos no tenemos pelo”, “me dicen cuche”, mientras ríe y el animador pide a los simpatizantes que lo aplaudan.
Promete y cataloga, una vez más como fácil, mejorar el aeropuerto, hacer un hospital de la Solidaridad, arreglar el hospital Goyeneche, destrabar Majes Siguas y solucionar el problema del tráfico con un tren en una nueva vía, una red de teleféricos y vías subterráneas a 40 metros de profundidad. Las promesas abundaron en un panorama que dibuja a una posible Arequipa como “potencia mundial”, la misma que se prometió para Lima en la campaña municipal pasada.
RLA dice no ser político y, en parte, es cierto. No tiene el carisma de un Bedoya Reyes ni la oratoria de un García; no tiene un partido con bases fuertes como un Belaunde, pero en otros aspectos sí es un político muy típico. Fue regidor en el Concejo Municipal de Lima en 2007; posteriormente postuló al Congreso por Solidaridad Nacional y desde ahí asumió liderazgos en el partido, que luego cambió de nombre a Renovación Popular. RLA ocupa cargos por elección y lleva 19 años en política. Se comporta con las costumbres propias de nuestra clase política, con un discurso limitado, pero suficiente para que su imagen de empresario exitoso y desinteresado por lo público le genere réditos políticos.
Al final del mitin se presentó un cantante arequipeño e interpretó América, de Nino Bravo, a dúo con López Aliaga. La escena recuerda a Milei, quien hace dos días cantó en el concierto de una artista, hecho que fue criticado porque en ese momento la Patagonia se quemaba en un incendio voraz.
Las canciones de Nino Bravo, como Libre, ya han sido usadas en el Chile de Pinochet como una clave anticomunista y por ello prohibidas en Cuba. La misma canción es utilizada por Vox, el partido político español que recientemente recibió a RLA en España y le dio la oportunidad de hablar en su cumbre Europa Viva 25, donde fue escuchado por el grupo europeo Patriotas por Europa, integrado por fuerzas políticas de derecha.
RLA tiene grandes posibilidades de pasar a una segunda vuelta y su campaña es, desde ya, muy agresiva. Cantar siempre atrae cámaras y redes sociales. Estos actos buscan conquistar el voto en Arequipa y en el sur del Perú, una región que ha estado en reniego con una derecha que no ha mirado a esta parte del país.




