Tras desaparecer de los radares, el avión que cubría la ruta Cúcuta–Ocaña fue hallado sin sobrevivientes en una zona agreste de Norte de Santander. El accidente dejó 15 víctimas mortales y activó un amplio operativo aéreo y terrestre en una región de difícil acceso.
La confirmación llegó desde la Aeronáutica Civil Colombiana: no hubo sobrevivientes. La aeronave, un Beechcraft 1900 de la aerolínea estatal Satena, perdió contacto minutos antes de aterrizar en el aeropuerto Aguas Claras, cuando sobrevolaba un sector montañoso cercano a la frontera con Venezuela. El silencio en los radares encendió las alarmas y activó de inmediato los protocolos de búsqueda.
Entre las víctimas se encontraban el representante a la Cámara Diógenes Quintero y el candidato al Congreso Carlos Salcedo, según reportes oficiales. La presencia de figuras políticas dio mayor dimensión al impacto del accidente, que ocurrió en una región marcada por la complejidad geográfica y la presencia de grupos armados, como el Ejército de Liberación Nacional.
El gobierno colombiano ordenó el despliegue de la Fuerza Aérea y coordinó acciones con los servicios de rescate para ubicar los restos de la aeronave y recuperar los cuerpos. El avión desapareció del radar cuando volaba entre los 1,000 y 1,300 metros sobre el nivel del mar, de acuerdo con el seguimiento de Flight Radar.
Las labores se concentraron en una zona de difícil acceso, lo que complicó las operaciones iniciales. Hasta el momento, las autoridades no han determinado las causas del siniestro, mientras continúan las investigaciones para esclarecer qué ocurrió en los últimos minutos del vuelo.




