Marcha de Sacrificio de familiares de muertos en protestas hacia Lima

Más de cien kilómetros a pie no han frenado la marcha. Viudas, madres, heridos y niños huérfanos avanzan hacia Lima con una consigna clara: no dejar que sus casos se archiven. Este miércoles 28 de enero, la llamada Marcha de Sacrificio confluirá con otros colectivos en una jornada cargada de simbolismo, reclamo y memoria.

La fecha no es casual. El 28 de enero marca un aniversario que sigue abierto en la historia reciente de las protestas en Lima. Ese día, la movilización pondrá en el centro el recuerdo de Víctor Santisteban, asesinado durante las manifestaciones de 2023. Su nombre será el eje de vigilias y actos simbólicos previstos por las delegaciones que llegan desde Puno, Ayacucho, Apurímac, Cusco y Junín, tras denunciar en el camino episodios de intimidación que no lograron detenerlos.

A esta columna se sumará un bloque juvenil que ha ganado visibilidad en las últimas semanas. La denominada Generación Z anunció una marcha propia que se alineará con la movilización principal. Según sus voceros, la convocatoria busca reforzar la memoria colectiva y acompañar a los familiares de las víctimas del sur. La articulación incluye organizaciones de víctimas, colectivos ciudadanos y delegaciones regionales que avanzan desde distintos puntos del país.

El respaldo estudiantil también tendrá un rol clave. La Federación Universitaria de San Marcos confirmó su participación con un acto cultural y el cierre de la marcha frente al Palacio de Justicia, mientras que la Federación de Estudiantes de la PUCP anunció una preconcentración antes de dirigirse al centro de Lima.

El recorrido incluirá paradas en espacios marcados por la violencia estatal y culminará con vigilias y campamentos frente al Ministerio Público y el Poder Judicial. El trasfondo de la protesta es la desactivación del equipo fiscal creado para investigar las muertes y lesiones durante las protestas, una decisión que las familias consideran un golpe directo a la búsqueda de justicia.