La antesala de la Virgen de la Candelaria se vio marcada por un quiebre inesperado. La Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno removió a cuatro integrantes de su directiva, desatando un conflicto interno que mezcla denuncias formales y respuestas directas de los involucrados, justo cuando la ciudad se prepara para sus días centrales.
La decisión fue adoptada por los presidentes de los conjuntos que participan en la festividad. La federación acusa a los ahora exdirectivos de usurpar funciones, incurrir en actos de discriminación y aprovecharse indebidamente de sus cargos. Los nombres señalados son José Palomino Huaranca, Zenón Contreras Salas, Simón Huanca Seje y Joby Johan Parhuayo Jimenez, quienes quedaron fuera de la actual conducción del organismo cultural.
Desde el otro lado, las respuestas no tardaron en llegar. José Palomino sostuvo que la destitución responde a razones políticas internas. Según su versión, el presidente de la federación, Alexander Quispe Huaracha, se habría incomodado ante propuestas de mayor control en la venta de entradas y cambios en el sistema de calificación de danzas, tanto de trajes de luces como autóctonas. Palomino rechazó las acusaciones y aseguró que las contrataciones realizadas se ajustaron a sus funciones.
Zenón Contreras fue más allá y cuestionó la legitimidad de la directiva que tomó la decisión. Afirmó que no cuenta con inscripción vigente en los registros públicos y calificó su salida como una acción planificada. Según indicó, el trabajo de fiscalización que venían realizando habría generado resistencias internas. La controversia se instala así en el corazón de la organización de la Candelaria 2026, dejando al descubierto tensiones que emergen en un momento clave para la fiesta más representativa de Puno.




