Por Augusto Santillana. Analista político
Después de más de tres décadas, el Senado vuelve a la escena política del Perú. A partir de las próximas elecciones generales, 60 senadores ocuparán la cámara alta, un espacio que intervendrá en decisiones con impacto en el rumbo económico y el control del poder político del país.
La Cámara Alta, además de autorizar los viajes del Presidente de la República al extranjero, designar a funcionarios de alto nivel como el Defensor del Pueblo, el Contralor General de la República, a los Magistrados del Tribunal Constitucional y otras figuras relevantes para el sector económico, como los directores del BCRP. También ratificará tratados en materia de derechos humanos, soberanía, defensa nacional y obligaciones financieras del Estado.
Entre sus atribuciones, los senadores pueden revisar los proyectos de ley aprobados por la Cámara de Diputados, con la facultad de ratificarlos, modificarlos o rechazarlos. Esta revisión actúa como un segundo filtro antes de la promulgación de una norma y cumple con los fines propios de la cámara alta.
Su sede se ubicará en la ciudad de Lima, donde se realizan sus sesiones, salvo que, por razones de fuerza mayor vinculadas al resguardo de la integridad de sus miembros, estas deban efectuarse en otro lugar.
Los recintos e instalaciones del Senado, son inviolables. Ninguna autoridad ni fuerza pública puede ingresar a ellas sin autorización previa y expresa del presidente del Senado. El Presidente, solo puede disolver la Cámara de Diputados pero no el Senado. Sin embargo, el Senado si puede vacar al Presidente. Si bien se puede interpretar como estabilidad política a este poder del Estado, pero a la vez, se debilita la estabilidad de la figura presidencial.
Por lo tanto, lo que aporta el perfil del senador es la especialización técnica, pues gracias a su trayectoria público-técnica como funcionario del Estado, puede detectar impactos fiscales, regulatorios o administrativos que pasen desapercibidos en lecturas apresuradas. Tales atribuciones que tiene el Senado, requiere que sus integrantes sean preparados para cumplir sus funciones con altura. Por lo tanto, no basta que el único requisito para ser senador, sea que tenga 45 años de edad. Además, se debía establecer la experiencia profesional y la carrera política, por la trascendencia de sus decisiones.
Como hemos visto del actual Congreso, la cero preparación y cualidades morales y éticas rebuscadas; han hecho que la ciudadanía presencie actuaciones parlamentarias y la aprobación de proyectos de Ley que han ido en contra de los intereses de la Patria. Parlamentarios que han priorizado su interés personal o de grupo. Desmereciendo la alta investidura de su cargo. Ello, incluso a alcanzado a uno de sus integrantes que tuvo el cargo interino de Presidente de la República, que cual, agazapado y experto “lobista”, no ha marcado diferencia del resto.
Estando en plena campaña electoral para elegir a los miembros del nuevo Senado de la República, es doble la responsabilidad que tenemos como electores el 13 de abril próximo. A tener en cuenta e informarse sin emociones ni preferencias subjetivas.




