El asfalto se abre y el tránsito cambia de rumbo. Desde el 20 de enero, la vía auxiliar de la Panamericana Sur es escenario de obras de agua y alcantarillado que obligan a reorganizar la circulación vehicular. Las molestias serán inevitables, pero detrás de los desvíos se proyecta una inversión millonaria para atender una deuda pendiente con miles de familias.
Las labores se concentran en el tramo comprendido entre las calles Caravelí y Mariano Melgar, un punto clave de la Panamericana Sur. Para evitar el colapso vehicular, se ha dispuesto que quienes se desplacen de norte a sur continúen usando la vía principal sin modificaciones. En sentido contrario, el tránsito debe desviarse por la calle Caravelí, seguir por Franklin Pease y retomar la Panamericana a la altura de Mariano Melgar.
El cambio exige atención y paciencia. Las autoridades han pedido a los conductores respetar la señalización instalada, reducir la velocidad y manejar con prudencia. El mensaje es directo: se trata de una intervención temporal en una vía estratégica. Desde el consorcio a cargo de los trabajos recuerdan que las incomodidades durarán menos que los beneficios. Agua potable y alcantarillado no son promesas inmediatas, pero sí el objetivo final de la obra.
El proyecto es financiado por el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, a través del Programa Nacional de Saneamiento Urbano. La inversión supera los 175 millones de soles y beneficiará a más de 20 mil pobladores de la localidad de Chala, que por años han convivido con la falta de servicios básicos. Para consultas, el Equipo de Intervención Social mantiene canales abiertos. La obra avanza entre desvíos, polvo y maquinaria, con la promesa de un impacto que va más allá del tránsito.




