Elmer Arenas: “No vengo a aprender política; vengo a defender a los trabajadores”

Durante más de tres décadas, Elmer Arenas Pérez ha construido su trayectoria lejos de los reflectores del poder político, pero muy cerca de los conflictos laborales, la protesta social y la defensa de derecho. Los mismos que, según afirma, han sido sistemáticamente vulnerados desde el Congreso. Hoy, ese mismo recorrido es el que lo impulsa a postular al Senado por Arequipa, bajo el partido País para Todos, liderado por Carlos Álvarez.

Arenas no es un improvisado. Con 34 años de trabajo continuo en SEDAPAR, ha sido ocho veces elegido secretario general, además de ocupar cargos como subsecretario y presidente. Actualmente, es secretario general de la Federación Departamental de Trabajadores de Arequipa (FDTA), secretario general de SEDAPAR y secretario nacional de prevención de las empresas de agua potable. Su vida, como él mismo reconoce, ha estado marcada por el sindicalismo y la organización laboral.

“Toda mi vida he sido dirigente. Me preparé para eso, y hoy lo hago pensando en lo que le está pasando a nuestro país”, sostiene.

Una motivación clara

La decisión de postular al Senado no nace de una ambición personal, sino de una indignación constante frente a lo que considera un sistema legislativo que legisla contra los trabajadores. Arenas cuestiona abiertamente la permanencia del régimen CAS (Contrato Administrativo de Servicios), al que califica como una forma de precarización laboral. Y señala que muchas normas aprobadas en los últimos años han debilitado derechos fundamentales.

“Desde el Congreso se hacen leyes que van en contra de los trabajadores. Se vulneran derechos y se normaliza la precariedad”, afirma. Desde esa premisa, su propuesta legislativa gira en torno a un eje central: recuperar la dignidad laboral.

Fiscalización, estabilidad y derechos

Elmer Arenas es dirigente sindical y secretario general de la FDTA.

Entre los puntos más relevantes de su agenda como futuro senador, destaca:

  • Aprobación del Código de Trabajo, un anteproyecto consensuado entre gremios, sindicatos y el Consejo Nacional de Trabajo, que reúne más de 460 artículos de legislación laboral.
  • Fortalecimiento de SUNAFIL, otorgando mayores competencias a los inspectores laborales, incluyendo la facultad de incorporar directamente a trabajadores en planilla y declarar la estabilidad laboral en casos de contratos desnaturalizados.
  • Eliminación progresiva del régimen CAS (DL 1057) y traslado gradual de los trabajadores a los regímenes 276 o 728.
  • Mejoras a la Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo, reforzando la prevención de accidentes y la supervisión de empresas tercerizadas.
  • Ampliación del plazo para demandar por despido, llevándolo a 60 días hábiles, para garantizar el derecho a una defensa adecuada.
  • Incremento del salario para el trabajo nocturno, proponiendo una sobretasa del 35 %.

Para Arenas, estas medidas no solo benefician al trabajador, sino que también generan un mercado laboral más justo y ordenado.

Una lucha constante

Su discurso se vuelve más contundente cuando recuerda los años de lucha contra la corrupción dentro de su propia institución. Arenas no evade el tema: habla de amenazas, intentos de agresión y denuncias formales, pero también de victorias.

“Me quisieron intimidar, incluso golpear, pero eso no nos detuvo. Al contrario, nos fortaleció”, recuerda. Ese pasado explica su presencia constante en marchas y jornadas de lucha convocadas por la CGTP y otros gremios, siempre —según enfatiza— de manera pacífica.

Valores, familia y formación

Más allá del perfil político, Arenas se define como una persona recta, puntual y respetuosa, valores que atribuye a la formación recibida en casa. Hijo de padres arequipeños, su padre —natural de Yarabamba— fue dirigente agrícola y descendiente de combatientes de la Guerra con Chile, un legado que, asegura, marcó su sentido de compromiso social.

Estudió en colegios nacionales y se formó técnicamente en SENATI como mecánico de mantenimiento. Aunque confiesa que siempre quiso estudiar Derecho, las limitaciones de la época lo llevaron a incorporarse tempranamente al mundo laboral.

Para Arequipa, su mensaje es claro: trabajo y gestión. Desde el Senado, afirma que impulsará proyectos largamente postergados como Majes Siguas II, el puerto de Corío y el Gasoducto Sur Peruano, iniciativas que —según él— podrían dinamizar la economía regional y generar empleo masivo. “En el país hay dinero, lo que falta es gestión”, sostiene.

Mensaje de confianza y perseverancia

Consciente del desprestigio que hoy pesa sobre el Congreso, Arenas busca diferenciarse apelando a su trayectoria y cercanía con la gente. “Soy humano, cometo errores, pero nunca he permitido la corrupción. No los voy a defraudar”, afirma.

A los jóvenes, especialmente a quienes enfrentan empleos precarios o mal remunerados, les deja un mensaje directo: seguir estudiando y no rendirse. “La mejor herencia que pueden dejar los padres es la educación. Sean perseverantes”.

Finalmente, hace un llamado a los trabajadores y a la ciudadanía en general a confiar en su candidatura este 12 de abril, recordando que postula como senador número uno por Arequipa.

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