La Contraloría General de la República, a través del Informe de Visita de Control N° 26018-2025-CG/SALUD-SVC, reveló un panorama de riesgo sistémico que amenaza la continuidad y calidad de los servicios priorizados en el Hospital Regional Honorio Delgado Espinoza. Y es que el nosocomio está a punto de colapsar: con equipos inoperativos, infraestructura deteriorada y medicamentos a punto de vencer.
El hospital opera con una dotación insuficiente y con serios problemas de funcionalidad en equipos esenciales para la atención crítica. Por ejemplo, en el Centro Quirúrgico se reportó que no se cuenta con los ventiladores ni las torres laparoscópicas necesarias. Y en Cardiología, aparatos como el de prueba de esfuerzo y los monitores Holter se encuentran inoperativos.
Esta deficiencia se extiende a servicios vitales como Obstetricia y Neonatología, donde se hallaron monitores de signos vitales sin patrimonializar y equipos que presentan fallas constantes. Lo que impacta directamente en la capacidad de respuesta del personal médico ante emergencias, poniendo en peligro la vida de madres y recién nacidos.
Fármacos por vencer

El informe también revela una gestión deficiente en el almacén de farmacia. Se identificó la existencia de productos farmacéuticos en estado de desabastecimiento, substock y, paradójicamente, un algunos con peligroso sobrestock. Los productos en exceso, según el informe, están próximos a vencer entre enero y abril de 2026. Esto implica una pérdida económica inminente para el Estado y, además, una mala planificación que afecta la disponibilidad de otros insumos.
La infraestructura del hospital presenta un deterioro que va más allá de lo superficial. En el sótano del bloque principal, la unidad contralora constató un deterioro avanzado de las instalaciones de agua, desagüe y vapor, con fugas constantes y acumulación de agua. Esta situación no solo afecta los servicios mecánicos y sanitarios, sino que es el origen de un problema estructural mayor.
El problema estructural se manifiesta en el desprendimiento del recubrimiento de concreto y la exposición del acero de refuerzo corroído en vigas, columnas y losas del sótano. Este deterioro avanzado compromete directamente la durabilidad, resistencia y seguridad de todo el edificio. Advirtiendo un riesgo de colapso o daño grave en una edificación que alberga a miles de personas.
A esto se suma la vulnerabilidad en el sistema de abastecimiento y almacenamiento de agua. Se detectaron grietas y fugas en las cisternas, y una capacidad de almacenamiento insuficiente que no cumple con la reserva mínima requerida de dos días más la reserva contra incendios. Estas deficiencias afectan la calidad e higiene del agua, elevando el riesgo de infecciones nosocomiales
Infraestructura en deterioro

El deterioro general de la infraestructura es visible en todo el hospital. Las paredes exteriores e interiores muestran pintura descascarada, grietas y daños por humedad. Los techos y cielorrasos presentan filtraciones, y los pisos exhiben desgaste y desprendimiento, evidenciando la falta de un mantenimiento oportuno y adecuado.
Una de las situaciones que más refleja la inacción de la gestión es la inoperatividad de dos de los cuatro ascensores del hospital, los cuales llevan sin funcionar desde el año 2018. Esta deficiencia obliga al traslado manual de pacientes y equipos entre pisos, obstaculizando la atención rápida y eficiente, especialmente en emergencias.
El ente de control subraya que estas fallas no son solo problemas operativos; son un incumplimiento de las normativas de infraestructura hospitalaria y gestión de riesgos. La falta de mantenimiento adecuado pone en peligro a pacientes y personal y repercute en futuros costos de reemplazo y reparación.




