El Equipo Especial Lava Jato dejó de existir tras una decisión del fiscal de la Nación interino, Tomás Aladino Gálvez. Este dispuso su desactivación junto con otros equipos especiales del Ministerio Público. La medida marca un giro en la organización de las investigaciones por corrupción y redefine la situación funcional de fiscales clave.
La desactivación del Equipo Especial Lava Jato fue formalizada mediante cuatro resoluciones publicadas en el diario oficial El Peruano. Las mismas que también alcanzan a los equipos Eficcop, Eficavip y Cuellos Blancos. La decisión, anunciada con anticipación por Gálvez, se concretó el 6 de enero y puso fin a una estructura especializada que operó durante casi una década.
En la Resolución N.° 007-2026-MP-FN se establece el cierre del equipo y la conclusión de las designaciones de sus principales integrantes. Aunque el Ministerio Público sostiene que se trata de una reorganización administrativa, el documento elimina el modelo de trabajo con coordinación unificada que caracterizó al caso Lava Jato desde su creación.
En el caso de Rafael Vela, la resolución dispone el fin de su designación como coordinador del Equipo Especial Lava Jato. Sin embargo, no ordena su salida del Ministerio Público, sino que señala que continuará como fiscal superior en las Fiscalías Superiores Nacionales Especializadas en Delitos de Lavado de Activos, sin precisar despacho ni casos específicos.
Respecto a José Domingo Pérez, la norma concluye su participación en el equipo y ordena su redistribución dentro de las fiscalías supraprovinciales especializadas en lavado de activos. Al igual que con otros fiscales, no se detallan plazos ni asignaciones concretas, quedando estas decisiones en manos de la administración interna. Mientras las investigaciones continúan bajo una nueva estructura.




