El Toromata: Cinco distritos, una misma raíz y un futuro que no espera

Abg. Arturo Montesinos Neyra. Analista político

El 2 de enero de 1857, cuando el Perú aún se organizaba con más voluntad que planificación, fueron creados los distritos de Yauca, Jaquí, Atiquipa, Huanuhuanu y Chala, durante el gobierno del Mariscal Ramón Castilla y Marquesado. En ese entonces, estos pueblos formaban parte de una sola jurisdicción llamada provincia de Camaná.

Lejos del discurso romántico, la economía de estos distritos se ha construido con esfuerzo constante. Yauca y Jaquí destacan por su vocación agrícola, especialmente en cultivos adaptados a sus condiciones climáticas. La tierra no es fácil, pero responde cuando se la respeta y se invierte con criterio técnico.

La minería, formal y en proceso de formalización, ha sido otro pilar silencioso. Huanuhuanu y zonas de influencia de Chala conocen bien que la minería no es un concepto abstracto: es empleo, es economía local y también es el desafío permanente de hacer las cosas bien, con estándares ambientales y sociales que miren al largo plazo.

Si algo une a estos distritos es su relación con el mar y el paisaje. Chala y ofrece playas amplias, limpias y todavía poco explotadas, ideales para el turismo familiar, el descanso y la gastronomía marina. Jaquí y Yauca conectan costa, valle y playa, mientras Atiquipa guarda uno de los tesoros ecológicos más singulares del sur peruano: sus lomas, un ecosistema vivo que demuestra que el desierto no está muerto, solo espera.

El turismo aquí no es una moda ni un plan improvisado. Es una oportunidad real y sostenible, siempre que se entienda una verdad básica: es un recurso inagotable solo si se cuida. Sin ordenamiento, sin servicios básicos, sin gestión municipal y regional articulada, el turismo se convierte en promesa vacía. Con planificación, puede ser el motor que diversifique la economía y genere empleo digno.

El verano llega, el hospital sigue esperando

Cada verano, estos distritos reciben visitantes regionales y nacionales. Llegan por las playas, por la tranquilidad, por lo auténtico. Pero también llegan con una pregunta incómoda: ¿qué pasa si ocurre una emergencia?

El Hospital de Chala, largamente esperado por los chalinos y por toda la provincia de Caravelí, sigue siendo una deuda abierta. No se trata de una obra más en la lista. Es una infraestructura vital para una provincia extensa, con actividad minera, agrícola, pesquera y turística, donde las distancias no perdonan y el tiempo puede costar vidas.

Hablar de desarrollo sin un hospital plenamente operativo es insistir en el error. El turismo, la inversión y la calidad de vida no caminan solos. Necesitan servicios de salud reales, no inauguraciones simbólicas.

Este 2 de enero, Yauca, Jaquí, Atiquipa, Huanuhuanu y Chala celebraron 169°años de creación distrital. La fecha invita a festejar, sí, pero también a reflexionar. Estos distritos no piden privilegios. Piden coherencia, planificación y respeto por su aporte histórico y productivo.

El futuro está ahí: en el turismo bien gestionado, en la agricultura tecnificada, en la minería responsable y en un Estado que entienda que Caravelí no es periferia, es territorio estratégico. Celebrar sin exigir sería repetir el abandono. Celebrar con memoria y visión de futuro es, por una vez, hacer las cosas bien.