Oswaldo Calle Talavera. Analista Político
¿Cuál es el interés de un candidato y un partido que propone cambios, en llevar a un actual congresista cuestionado? La pertinencia parece no ser una virtud del partido Si Creo, agrupación que ha invitado al congresista Jorge Montoya para llevarlo en su lista para el Senado. Hasta hoy, Carlos Espá, su candidato a presidente, había hecho una campaña moderada, con un discurso que pregonaba el cambio y lo nuevo. Mencionó que prefería tener una lista de 130 candidatos incompleta, que una lista incompleta de principios.
En un spot, simula que está en un partido de fútbol, en el que no se le ve jugando, pero se pone la camiseta y desde fuera habla de compromiso y de reglas de juego. En otro spot se le ve en kimono haciendo un kata y dice que el karate le da disciplina. Levanta la voz y dice que no entregaría los 75 millones de soles que el Estado le entregó a los partidos políticos. Espá, cuestiona ¿por qué el Estado debe pagar la actividad política?
Hoy la decisión de Si Creo, parece ser inoportuna. Uno de los errores de los candidatos y líderes políticos es su poca lectura de la realidad política nacional, omitiendo críticas -parecen convenientes- a actores políticos que han hecho un trabajo lamentable en su labor en el Estado y desde una curul.
Si Creo y Espá defienden la invitación de Jorge Montoya al Senado, decisión que llama la atención.
La imagen del almirante retirado no es positiva, recordemos que Jorge Montoya tuvo frases lamentables a los periodistas, cuando intento sustentar el menú del Congreso. Recordemos que Montoya postuló por Renovación Popular y consiguió un escaño en el Congreso, donde tuvo una labor cuestionada. Sus intervenciones hicieron que lo tilden de clasista y soberbio. Montoya dijo: «bajan de los cerros para saquear la ciudad», en referencia a los jóvenes y las protestas en las calles.
Montoya tiene un discurso claro, es opositor a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y quiere que el Perú se retire, es defensor del indulto a Alberto Fujimori, también es cuestionado por su participación en el acta de sujeción elaborada por Vladimiro Montesinos en apoyo al Golpe de Estado del 5 de abril de 1992. Comprobando su asistencia en imagen y en un vídeo donde se le ve junto a los altos mandos que firman y se cuadran en saludo al ex asesor. Montoya es de lengua ligera y no tiene arrepentimientos. Dijo que Sendero Luminoso estaba en las Universidades e invitó a ir a San Marcos a comprobarlo. Además, dijo que los protestantes contra el Congreso eran caviares, rojos e integrantes de Sendero Luminoso y llamó a la Policía a poner mano dura.
Montoya fue uno de los defensores del fraude en las últimas elecciones presidenciales. De congresista, presidió una comisión para investigar si hubo o no fraude. El resultado de la comisión fue que no pudieron comprobar que hubo fraude, porque «era complicado encontrar una prueba», según palabras de Montoya. Concluyeron que hubo irregularidades sin mencionar cuales.
Hay un hecho que dibuja a Montoya y quizás lo pinta como persona y congresista. En 2022 un colegio, en Lurigancho, lo designa padrino de promoción y Montoya aceptó, pero no sacó de su bolsillo o del sueldo que se le paga como congresista para el regalo a la promoción, pidió a la mesa directiva del Congreso 236 medallas, lo que significó un gasto de 3957 soles al Estado, y las entregó como regalo personal para la promoción. Al cuestionarle por qué pedía dinero y gasto al Congreso, respondió que es un acto de representación. Hoy la promoción tiene en su placa el nombre del congresista Montoya.
Jorge Montoya se dibuja con sus frases que patean la tolerancia y los valores democráticos. Mencionó: «Yo no lo dudo, si tengo que escoger entre el policía y el rondero, prefiero al policía porque no es corrupto».
Este es el nuevo jale de Si Creo, la lectura y pertinencia para llevarlo en su lista es pésima. Carlos Espá ha intentado defenderlo, pero cada vez que se nombra a Montoya salen más recuerdos de sus frases incorrectas y nos convencen de que hay personajes en la política peruana que no van a cambiar.
Parece que la percepción del partido Si Creo está obnubilada, la lectura es opaca, impropia y su decisión es torpe. El autogol aún no es tan claro, pero parece un disparo a los pies, aquí se aplica el “dime con quién andas y te diré quién eres”. Quizás deberían sincerarse y transparentar intenciones para saber para quien están jugando y si es que el cambio es sólo un discurso retórico o es real.




