Plantas auríferas emergen como eje clave de formalización

En el debate sobre la minería artesanal en el Perú, un actor comienza a ganar protagonismo lejos del foco político: las plantas de procesamiento de oro. Su capacidad económica y su posición estratégica las colocan como piezas clave para ordenar un sector marcado por la informalidad, los conflictos legales y el impacto ambiental.

La minería artesanal y de pequeña escala no es un fenómeno marginal. Aporta el 22% de la producción aurífera nacional y tiene una fuerte presencia en regiones como Arequipa, Puno y Madre de Dios. Sin embargo, la mayoría de estos mineros opera en concesiones ajenas, un escenario que ha trabado durante años los intentos de formalización y ha profundizado tensiones con los titulares de derechos mineros.

En ese contexto, las plantas de procesamiento aparecen como un punto de encuentro posible. Al concentrar la compra y transformación del mineral, pueden generar incentivos económicos que faciliten acuerdos entre mineros artesanales y concesionarios. La ley contempla mecanismos como contratos de asignación o contratos mineros, pero su aplicación ha sido limitada, lo que deja un amplio espacio para soluciones impulsadas desde la cadena productiva.

El rol de estas plantas va más allá del procesamiento. Algunas han comenzado a establecer relaciones contractuales transparentes con mineros inscritos en el REINFO, a promover programas de capacitación técnica y ambiental, y a implementar sistemas de trazabilidad que permiten seguir el origen del oro. Estas prácticas no solo reducen riesgos ambientales, sino que abren la puerta a mercados internacionales que exigen estándares cada vez más altos.

Experiencias recientes muestran resultados concretos. Iniciativas desarrolladas desde Arequipa han permitido mejorar prácticas ambientales, formalizar estructuras organizativas y generar confianza entre compradores globales. La articulación entre industria responsable y acción pública empieza así a perfilar una ruta distinta: convertir un problema histórico en una oportunidad para posicionar al Perú como referente en formalización minera.