Por Sarko Medina Hinojosa
Godzilla continuaba su paso, arrasando todo. Unas semanas antes fue despertado por las hijas de Mothra, Lora y Moll, para detener el avance de los zombiesnorteamericanos, producto de un daño colateral de la vacuna de Pfizer contra el coronavirus. El presidente Biden trató de condecorarlo, cuando los estados infectados fueron limpiados por el mega kaiyu japonés. Parecía tranquilo en la ceremonia, adormecido por el canto de las muchachas, a las afueras Washington DC, cuando de pronto, su magnífico rayo espiral destruyó a toda la comitiva presidencial, incluidas a las únicas hadas que podían dormirlo con su voz.
Surgieron hipótesis sobre lo ocurrido, ganando relevancia el hecho que el virus de Wuhan, no desaparecía de la tierra, así que nuevos zombies surgirían, por lo cual el temible ser tenía que limpiar de humanos el mundo para evitar su destrucción a manos de nuevos muertos vivientes.
De allí en adelante se dedicó a eliminar a todo ser humano de cuanto poblado había en Canadá y Estados Unidos, de paso barrió con todos los kaiyus y monstruos que trataron de frenar su paso: la gigantesca rana de Loveland, las hordas de Sasquatchs, entre otros. Incluso el Monstruo de Flatwoods, un espécimen alienígena resguardado en el Área 51, fue liberado para caer derrotado por el pulso nuclear de Godzilla. Su última esperanza, King Kong, cayó luego de cinco días de intensa lucha.
En México, se levantaron varios dioses aztecas y mayas, al final, determinaron que las acciones del monstruo eran justas ante el desbarajuste provocado por los mismos humanos. Así se lo hicieron saber a los pobladores, quienes recibieron la muerte como el regalo prometido para pasar al Mictlán, paraíso del inframundo, lleno de panes de muerto y familiares idos.
Declarada Norteamérica como destruida como región, el poderoso ser avanzaba hacia Sudamérica. Los pequeños países de Centroamérica evacuaron hacia los continentes cercanos, igual determinaron las autoridades de Colombia y Venezuela. Brasil preparaba un contrataque nuclear, apoyado por Europa e Israel; mientras resolvía la inmigración ilegal de uruguayos y paraguayos. Argentina, o lo que quedaba de sus habitantes luego del desastre del covid19, emigraban a Italia en barcazas oxidadas.
Ecuador, Chile, Perú y Bolivia, se declararon en guerra contra el monstruo, uniéndose en un ataque. El plan se llamaba: “Proyecto Katari” y se mantuvo en estricto secreto.
Pasadas semanas de destrucción a su paso y Godzilla estaba por entrar a territorio ecuatoriano, cuando el cielo se nubló en su totalidad y del cielo le cayeron una sucesión de rayos. La curtida piel del gigantesco ser resistió con facilidad el ataque. Durante dos días, hasta llegar al poblado de El Ángel, resistió todo lo que el cielo le envió, aparte de rayos; rocas, lenguas de fuego, granizo, lluvia ácida. La zona escogida para el encuentro final era un lugar agrícola que nutría con sus cosechas a la capital Quito. Plana y sin cerros. Ideal para una gran batalla.
Godzilla, resuelto a descansar un poco, envió al cielo su aliento atómico, despejando un poco el panorama. Una sombra, sin embargo, le tapó el reciente sol descubierto. Eran unas alas inmensas, como de cóndor. El ser trató de abrir la boca para lanzar un segundo aliento mortal, cuando unas poderosas garras le cerraron el hocico, mientras la cara de una llama se le presentaba en toda su plenitud ante él. Intentó lanzar rayos por los ojos, cuando un escupitajo le cerró ambos con una especie de baba reflectante que, ante el ataque, hizo el efecto inverso, calcinando los globos oculares del mega kaiyu.
Mientras trataba de zafarse, agredido por el dolor, el inesperado defensor usaba su cola terminada en una poderosa espina de cactus nanoreforzada con carbino, para introducirla por los resquebrajos de la dura piel e inyectaba lava ardiente de los volcanes de Los Andes almacenados en dos inmensos tubos implementados en sus espaldas. Furioso, Godzilla apeló a toda su fuerza bruta para deshacerse de su atacante. Cuando consiguió que sus brazos pudieran abrazar al alado ser, este se le escabulló fácilmente, porque su piel estaba llena de la misma baba que lo había cegado. Desesperado, acumuló partículas negativas en la punta de su boca para lanzar un ataque masivo a la zona, último recurso de la bestia, el cual calcinaba todo a su alrededor en un radio de dos kilómetros. Este ataque derrotaba a cualquier enemigo. A Godzilla lo dejaba herido por semanas, antes que se regenerara.
Mientras, la criatura atacante, materializaba miles de miles de chombasprecolombinas, formando un domo. Estas habían sido fabricadas en los cuatro países y llenadas de sangre de cientos de Kokopellis, quienes se sacrificaron gustosos con tal de destruir al que asesinara a todos sus compañeros en el norte. La terrible aguja del defensor introdujo no solo lava, gracias a un artilugio mecánico construido en la Universidad Nacional de Ingenierías en Lima, sino también pequeños espejos de piedra, armas de los pequeños seres habitantes del suroeste americano para reflejar el verdadero anhelo de los amantes. En esta ocasión reflejarían aquello que se introdujera en las chombas, gracias al pedido y oraciones de cientos de chamanes de Los Andes, que en cada huaca sagrada estaban haciendo en esos momentos un pago masivo a la Pachamama para cumplir el deseo de millones de habitantes.
Cuando Godzilla emitió su poderoso “Burning”, las chombas aprisionaron el poder ígneo y lo trasladaron al interior de su cuerpo por los espejos introducidos, provocando una explosión que alcanzó a la misma metrópoli ecuatoriana.
Cuando el humo y el polvo se disipó, del inmenso ser solo quedaban las garras de las patas traseras en las que se sostenía, cuando un cuerpo tenía.
Las celebraciones fueron mundiales, el peligro estaba contenido y los países del mundo que aún tenían recursos, enviaron ayuda. Los ataques de zombies fueron contenidos a la par. El nombre del ser cosmoandino despertado para defender Los Andes fue revelado: Amaru.
Meses después, luego de su incubación, el poderoso Mothra, emergió de su isla en el Océano Pacífico, luego de su metamorfosis de larva a mariposa, dispuesto a rebalancear al mundo como lo hacía luego de que Godzilla apareciera cada vez. Enterado de la muerte de sus hijas, enfiló sus alas hacia la costa peruana, donde detectaba estaba esperándolo el asesino de Godzilla, el defensor contra kaiyus, guardián del nuevo mundo: El Gran Apu Amaru, protector de Los Andes.




